| viernes, 27 de septiembre de 2013 h |

Es habitual en el sector farmacéutico escuchar el chiste aquél del borracho que ha perdido unas llaves y las busca alrededor de una farola, a pesar de que se le cayeron varios metros atrás, porque “ahí hay luz”. Eso es lo que ha pasado y parece que seguirá pasando en el sector farmacéutico.

La semana pasada, en una jornada del Instituto Roche sobre nuevas tendencias en la fijación de precios, quedó claro que a los nuevos medicamentos se les iba a evaluar, a bajar el precio si no cumplían con las expectativas o someterlos a acuerdos de riesgo compartido. Pagar en función de resultados o, incluso establecer nuevas fórmulas de pago, tipo tarifa plana para cubrir todas las necesidades sin que se desmantele el presupuesto, son las opciones puestas sobre la mesa.

Comparto todo ello, siempre que se siga dando una oportunidad a la innovación, ya que, como acertadamente dijo el jefe del Departamento de Medicamentos de Uso Humano, César Hernández, si no se valora, aunque sea modestamente, la innovación incremental, nunca llegará la gran innovación.

No diré, por tanto, que no haya que controlar la factura farmacéutica ni que haya que pagar por un medicamento un euro más del valor que ofrece, pero creo que ya va siendo hora de ampliar el foco y empezar a poner farolas en otros muchos ámbitos de la sanidad. Así el borracho del chiste encontraría sus llaves o la administración la sostenibilidad que busca.

@JoseMLAlemany en Twitter