El estudio elaborado por IMS Health sobre las dispensaciones de medicamentos afectados por las subastas andaluzas es categórico. El 55 por ciento de las dispensaciones de medicamentos de principios activos subastados se realizaron con presentaciones de compañías que no acudieron a las subastas.
Es cierto que, según los datos de la consultora a finales de abril, justo al cumplirse un mes desde la puesta en marcha de las segundas subastas, las farmacias tenían en sus estanterías un stock superior a las ventas, lo que sugeriría que las faltas que se estén dando serán cada vez menores o, en todo caso, se darán en ámbitos geográficos concretos. En cualquier caso, es de reseñar que si no llega a ser por las compañías que no se presentaron a las subastas, los pacientes habrían sufrido en sus carnes los problemas de las subastas.
Y es precisamente eso lo que es increíble. Que tengan que venir las compañías perjudicadas, las que no han entrado al juego de las subastas las que salven a María Jesús Montero de un problema sanitario y un escándalo político. Si la Junta de Andalucía se entrega al cien por cien a una compañía, debe asegurarse de que tiene capacidad de suministro desde el primer día en el que entra en vigor el resultado de las subastas. De otro modo, lo único que ocurre es que si todo va bien, la Junta ahorra dos duros y, si va mal, como ha sucedido en abril, los perjudicados cubren el hueco. Así, cualquiera.
@JoseMLAlemany en Twitter






































