Que la industria farmacéutica, todavía más que cualquier otro sector, necesita un marco estable y predecible no es nuevo. Tampoco es algo que no sea conocido por el Gobierno, ya que como dijo la semana pasada la directora general de Innovación y Competitividad del Ministerio de Economía y Competitividad, María Luisa Poncela, el Ejecutivo está de acuerdo con la industria en que tiene esa necesidad. Pero según la ex directora de la Fundación Abbott y, por tanto gran conocedora del sector, “hay veces que determinadas circunstancias hacen que haya que ir revisando esos marcos y ésta ha sido una de esas”.
Reconozco que la situación económica de España es muy grave. Mucho más la de las comunidades autónomas y que, precisamente en estas, el gasto sanitario supone un porcentaje elevado de sus presupuestos. Pero creo que ya hemos llegado al límite de sacrificio del sector. En poco más de dos años el mercado ha retrocedido diez, hasta 2002, poniendo en una situación crítica a toda la cadena del medicamento. Por ese motivo, ya va siendo hora de despejar el horizonte de futuro en el ámbito farmacéutico.
Despejar ese horizonte no significa, ni mucho menos, dejar de actuar en materia de genéricos, control de la prescripción, fijación de precios o decisiones de reembolso. Hay que seguir trabajando en ello pero con transparencia, como se hace en el Reino Unido en precio y reembolso. Si la industria conoce las reglas del juego y sabe que son duraderas, por muy duras que sean jugará sus cartas y luchará por hacerse un hueco. Si no las conoce se retraerá y desinvertirá.
@JoseMLAlemany en Twitter






































