Los farmacéuticos catalanes no atraviesan por el mejor momento. Los impagos golpean con fuerza sus economías y hacen que se encuentren al límite de su resistencia. Por ello, se han echado a la calle para decir basta e, incluso, quieren reclamar judicialmente a la Generalitat los intereses generados por causa de los impagos. Joaquim Nolla, presidente del COF de Tarragona, analiza para EG la situación.
Pregunta. Más de 120 días de media desde que dispensan un medicamento hasta que lo cobran. ¿Lo pueden asumir?
R. Estamos al límite, y por eso hemos salido a la calle para decir basta. Hay farmacias al borde del cierre y de no poder dispensar.
P. Un problema también para los pacientes por el riesgo de desabastecimiento, ¿no?
R. Exacto. Ahora el desabastecimiento no es global, pero hay dificultades para encontrar el medicamento. Si no nos pagan y no recuperamos los atrasos habrá desabastecimiento. Esto es una rueda: si no podemos comprar, no podemos dispensar.
P. ¿Lo entienden los usuarios?
R. Sí, están muy concienciados y la sensibilización es máxima, porque siempre hemos dicho que la prioridad es su medicamento, pero si no podemos comprarlo el usuario no lo podrá encontrar en la farmacia. Ha sido importante la labor de información que hemos hecho, y se demuestra en el hecho de que ya hemos recogido muchas firmas para pedir al Parlamento de Cataluña que se priorice el pago de medicamentos.
P. El problema viene de lejos.
R. Sí, desde 2011. Luego, el primer aplazamiento importante de la factura se dio en octubre de 2012, que pasamos de cobrar del día 5 al día 30 porque entonces el pago llegaba a través del FLA. Ahí ya dijimos que los 25 días de aplazamiento que nos ponían de más nos ponían al límite, y se ha visto: se han cerrado 14 farmacias, los mayoristas ya no distribuyen a 150 farmacias, que van trampeando como pueden… La situación es de ahogo, y por eso el 25 de octubre de 2012 hicimos el primer cierre patronal en Cataluña, para sensibilizar a la sociedad y decirles que lo que está en juego no solo es la estructura de la farmacia sino su medicamento.
P. Habéis decidido reclamar a la Generalitat los intereses generados por los impagos, incluso hasta en los tribunales. ¿Cómo espera que se solucione este asunto?
R. Si se soluciona será un proceso lento, como siempre que entras en vía judicial. Habrá que reclamar de manera individual, aunque a través de los colegios lo podremos aglutinar para reducir tasas y papeleo. Será lento, pero había que poner un listón.
P. ¿Por qué se descartó un nuevo cierre patronal?
R. Se pensó que ya se había hecho una vez, había dado sus frutos, y ahora no era la mejor opción, aunque no quiere decir que según como vayan las cosas tengamos que cerrar por otra vez.
P. Además, tienen la experiencia de la Comunidad Valenciana…
R. Sí, por desgracia tenemos la experiencia valenciana, donde los cierres no provocaron que la situación mejorara. Cobran pero ahora les ha salido un decreto-ley que… Puede ser un reguero que se extienda a otras comunidades.
P. ¿Teme que se extienda?
R. Es un peligro que siempre tenemos encima. Siempre tenemos la espada de Damocles encima y estamos a la espera del Consejo de Ministros para ver si sale algo que nos pueda afectar. Subastas andaluzas, planificación navarra… Han salido cosas pero no han sido efectivas. Hay que aprender de los errores.
P. Impagos: Cataluña, Comunidad Valenciana… La mancha parece que no se estancará en las orillas del Mare Nostrum.
R. Tampoco soy tan pesimista. Los gobiernos valoran mucho la labor de los farmacéuticos. La idea es que nos incluyan como un servicio sanitario, desligarnos un poco del precio del medicamento y llenarnos de servicios sanitarios de cara a la población.
P. ¿Al estar preocupados por los impagos se olvidan esos temas?
R. Día a día hay que pensar en el modelo a buscar y crear entre todos, que no es otro que el de la cartera de servicios, ampliarla y cuanto más, mejor. Detrás del gran árbol que tenemos delante hay un bosque. Y ahí está el futuro, llenarnos de contenido sanitario y no depender tanto del precio del medicamento. Por ejemplo, llegar incluso a tratar pequeñas urgencias a través de unos protocolos.
P. Reinventarse, ¿no?
R. Más que eso, seguir evolucionando. La sociedad tiene unas necesidades y hay que adaptarse.
P. Sobre todo en unos momentos en los que, por ejemplo, el modelo se pone en cuestión.
R. Parece ser que el agua vuelve a su cauce. Pero nosotros tenemos que presentar la rentabilidad de la oficina de farmacia, que un modelo diferente no será más barato no más eficiente.
P. En definitiva, ¿esperar que no vaya todo a peor?
R. No, quedarnos como estamos es muy duro. Hay que intentar mejorar. Por ejemplo, en el caso de Cataluña se dice que si la capacidad de déficit subiera al 1,5 por ciento, no solo cobraríamos el día a día sino que recuperaríamos los meses impagados, que son los de noviembre y diciembre, que se cobrarían en caso de que lleguen los FLA especiales para pagar deuda de años anteriores.
Pregunta. En medio de todos estos problemas que afectan a la farmacia catalana, ser presidente de un colegio de farmacéuticos no es sencillo, ¿no?
Respuesta. No, ni tampoco ser farmacéutico. No es un momento de tranquilidad, pero es posible que nos una a todos más. Lo que por un lado no es grato, como hablar con la Administración y que te reciban con unos números fríos, si es gratificante la piña que hacemos a nivel colegial.
P. ¿Es difícil mantener el equilibrio? Dialogar con la Administración, escuchar las peticiones de los colegiados…
R. Sí, tenemos que hacer funambulismo. Hay que decir cómo está todo, pero no puedes romper los puentes que quedan. Está muy bien el pensar en no dispensar medicamentos, en cobrarlos… Pero es ilegal. Lo que tenemos que hacer ver a la Administración es que aunque queramos ya no podemos hacer cosas porque desde las farmacias hemos dado todo lo que teníamos que dar. Hemos seguido dispensando medicamentos porque está en nuestro ADN profesional.
P. Sobre el cierre patronal, visto los apoyos favorables y contrarios… ¿Hay riesgo de división entre el colectivo?
R. No hay riesgo de división entre los farmacéuticos, al revés, creo que esta crisis está haciendo más piña. Si superamos esta crisis seguro que saldremos todos más unidos.






































