redacción Madrid | viernes, 15 de junio de 2012 h |

La complicada situación económica por la que atraviesa el país tiene un reflejo palpable en las farmacia españolas. Unas boticas que, además, se han visto afectadas por las medidas de recorte que se han aprobado en los últimos años. Unos ajustes que se han llevado a cabo a golpe de RDL 4/2010, 8/2010, 9/2011 y 16/2012, que han puesto de manifiesto que saber gestionar bien una botica en estos momentos no solo es una forma de obtener más beneficios sino que es vital para su supervivencia.

A este respecto, junto a la labor sanitaria que llevan a cabo los farmacéuticos, cada vez cobran más importancia otros aspectos que se orientan cada vez más a la vertiente comercial de este tipo de establecimientos. Así, hoy en día se hace más necesaria la adopción de cambios para mejorar la rentabilidad de las farmacias y las estrategias comerciales en el punto de venta; reforzar la formación, tanto del titular de la botica como del resto de empleados; tratar de alcanzar una gestión financiera más eficiente; o lograr los máximos beneficios fiscales.

Sobre este particular, la mejora en los sistemas de gestión puede determinar y marcar diferencias entre una farmacia y otra. Y es que, según precisan a EG los expertos en gestión de oficinas de farmacia consultados, todos estos esfuerzos de gestión deben ir orientados a un mismo objetivo: el paciente-cliente.

Distintos ámbitos

Hoy en día, la actuación de un farmacéutico en una botica requiere una formación que tenga en cuenta la diversidad de ámbitos en los que se desarrollará su profesión: salud, gestión empresarial, comercial… Por ello, es fundamental que el farmacéutico amplíe su capacidad y su competencia del profesional para, como gestor, tomar decisiones en los diferentes aspectos de su trabajo que van más allá de su función como agente sanitario.

Esta reinvención del farmacéutico para hacer frente a los cambios abre nuevos campos de actuación que implican, por ejemplo, técnicas de fidelización del cliente; emplear la robótica; profundizar en nuevas vías de negocio, como la parafarmacia, la nutrición o la dermofarmacia; implicarse en nuevas tecnologías; crear una identidad corporativa; reformar las boticas; mejorar la gestión financiera…