| lunes, 23 de septiembre de 2013 h |

La Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) ha vuelto a expresar su oposición al copago hospitalario para más de 40 fármacos que se empezará a aplicar a partir del 1 de octubre, por no cumplir ninguna de sus finalidades posibles (recaudación y disuasión) y por las dificultades que plantea su aplicación. Además, la sociedad considera que el copago en estos medicamentos podría dificultar el acceso e imponer barreras al tratamiento, lo que podría conllevar una disminución de la adherencia y, por tanto, una disminución o falta de eficacia, no lográndose así el objetivo de la prescripción.

“Hablamos de medicamentos de alto impacto económico que están sujetos a criterios de utilización según protocolos clínicos del hospital. En ese sentido, nos preocupa que la introducción del copago influya en la implantación y seguimiento de protocolos o algoritmos de tratamiento, modificando los estrictos principios de la Medicina Basada en la Evidencia“, ha precisado José Luis Poveda, presidente de la SEFH. Para los farmacéuticos de hospital, la eficiencia en el uso de estos fármacos no pasa por el copago, sino por disponer de directrices estrictas de prescripción, seguimiento y control de los mismos, así como en la prevención de efectos adversos, establecimiento de criterios de fallo terapéutico y de retirada de tratamientos que se establecen en las Comisiones de Farmacia y Terapéutica conjuntamente con los Servicios Clínicos.

La SEFH también manifiesta su preocupación por la aplicación de este copago, que requerirá modificar los circuitos de atención al paciente en el hospital. La resolución publicada la semana pasada en el BOE incorpora medicamentos tanto de Diagnóstico Hospitalario sin cupón precinto que los propios pacientes recogen y se administran en sus domicilios, como aquellos que se administran en el propio hospital en unidades de Hospital de Día por parte del personal del hospital, en cuyo caso, no hay acto de dispensación. Por lo tanto, en estos casos, se deberá modificar los circuitos actuales de tratamiento, ya que el paciente tendrá que acudir al Servicio de Farmacia Hospitalaria para recoger la medicación que luego le administrarán en otro punto del hospital complicando y demorando innecesariamente la atención a pacientes crónicos que deben acudir de forma frecuente y periódica al hospital.

Mas allá, en la resolución del Ministerio de Sanidad no se establece quién es el responsable de cobrar la aportación de los pacientes. Desde la SEFH advierten de que los Servicios de Farmacia Hospitalaria no están dotados para esta actividad. Se requiere la implantación de estructuras de cobro en un sistema público que no está habilitado para el mismo, lo que obligará a nuevas organizaciones administrativas y de control durante el horario de atención a los pacientes. La SEFH ya adviritió de la escasa justificación de esta medida cuando comunicó en su momento sus alegaciones al proyecto de reforma de la Cartera Básica de Servicios, a través del cual se modifican las condiciones de financiación de los medicamentos incluidos en la prestación farmacéutica del SNS mediante la aportación del usuario.

Aparte de destacar el bajo impacto económico de la medida, ya que reduce menos del 0,1% de la factura del gasto de medicamentos en los hospitales, y el alto coste de su implementación, el informe de alegaciones de la SEFH revisó también aspectos de protocolización, los posibles riesgos de inequidad y de barreras al acceso, por ejemplo en el caso de pacientes graves o con pocos recursos.