Redacción / Madrid | jueves, 06 de junio de 2013 h |

Un 30 por ciento de los pacientes ingresados en urgencias sufre algún tipo de error o acontecimiento adverso relacionado con la medicación que recibe durante su ingreso. Así lo ha alertado Beatriz Calderón, directora del VII Curso de Gestión Integral del Medicamento en los Servicios de Urgencias Hospitalarios, que se celebra hasta el próximo 7 de junio en Madrid bajo la organización de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) con la colaboración de Boehringer Ingelheim. El principal objetivo de este curso es identificar los puntos críticos del uso de medicamentos en el ámbito de Urgencias hospitalarias para asegurar la calidad de la farmacoterapia que reciben los pacientes, en términos de seguridad y efectividad.

Según explica Calderón, “los errores de medicación en Urgencias son más frecuentes de lo que se piensa, los cuales abarcan desde omisiones de tratamientos, interacciones, dosis incorrectas, errores de administración, de preparación, de seguimiento, etc.”. Por otro lado, según apunta, “todos los medicamentos presentan interacciones, por lo que es importante evitar aquellas que realmente presenten consecuencias clínicas en los pacientes”. No en vano, en España la esperanza de vida de la población se ha incrementado notablemente en los últimos años, lo que conlleva un aumento de los pacientes pluripatológicos y polimedicados. En este sentido, en opinión de la doctora Calderón “se deben establecer programas dirigidos a los pacientes de ser más susceptibles desde el punto de vista clínico de sufrir las interacciones”.

Respecto al papel de la Farmacia Hospitalaria en reducir estos errores, Calderón considera que “el farmacéutico de hospital es el facultativo capaz de manejar el amplio arsenal de medicamentos con sus particularidades, según la gravedad de cada paciente, tanto si se produce el ingreso como si se da el alta directamente de urgencias”. En concreto, ha instado a una mayor coordinación en los denominados “momentos de transición” al ingreso, al alta, en los traslados y periódicamente. Según apunta la experta, “el farmacéutico de urgencias debe ser el profesional responsable de liderar el programa de conciliación y elaborar la historia farmacoterapéutica del paciente y así colaborar junto con la enfermería y el médico en la prevención de errores de medicación derivados de interrupciones, continuaciones o modificaciones no deseadas”.

Por último, ha recordado que la Historia de Salud Única (historia clínica electrónica, receta electrónica) “hace más accesible para todos los profesionales consultar la información clínica y farmacológica de los pacientes, aunque, en lo que se refiere a los medicamentos que se emplean habitualmente, la entrevista farmacológica con el paciente y/o cuidador es una de las estrategias más fiable”, explica.