La incertidumbre que genera pensar en el futuro de la sanidad preocupa cada vez más a los profesionales médicos que avisan de las consecuencias dramáticas que podrían acarrear los recortes en el Sistema Nacional de Salud. “Hay que hacer gestión económica, pero también clínica con el fin de mejorar la eficiencia del SNS”, esta es la opinión compartida del presidente de la SEC, Vicente Bertomeu; el presidente electo de Facme, Carlos Macaya, el asesor de diversos gobierno internacionales en reformas sanitarias, Rafael Bengoa, y Alfonso Castro-Beiras, asesor del Ministerio de Sanidad. Los especialistas han defendido la reorganización y mejora de la gestión de los recursos actuales. Esta exigencia se basa en que cuanto más participan los profesionales sanitarios en la gestión mejores resultados se obtienen tanto a nivel de calidad asistencial, de mortalidad como a nivel económico.
El presidente electo de Facme ha hecho un llamamiento a los servicios sanitarios para que potencien la gestión pública y, al mismo tiempo, otorguen a los profesionales las responsabilidades correspondientes. Además ha señalado que son las sociedades científicas quienes deben promover la excelencia del tratamiento de las enfermedades y fomentar la prevención.
Por otra parte, los expertos han lamentado que las reformas que se están llevando a cabo en el sistema están enfocadas a la contención del gasto y no a mantener la calidad del mismo. “Cuando tienes un buen SNS tienes que protegerlo y asegurarlo, haciendo ajustes pero no sólo presupuestarios”, ha comentado Bengoa.
En este sentido, el ex consejero de Sanidad del País Vasco ha expresado que hace falta un ministerio y unas comunidades que aseguren, en estos momentos de crisis, que el sistema sea fuerte y no se vulnere.
Eficiencia y calidad
Bertomeu ha recordado que, según el estudio ‘OECD Health Data 2012’, España invierte anualmente en Sanidad el 7,1 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), una cifra que está por debajo de la media europea (7,8 por ciento). El cardiólogo ha señalado que “pese a esa inversión menor, el SNS es uno de los mejor considerados a nivel mundial por su eficiencia y calidad”. Del mismo modo ha recordado que las tasas de esperanza de vida son una de las más altas.
A pesar de estas cifras, las expectativas no son nada halagüeñas, ya que se prevé que el peso del gasto sanitario se reduzca un 21 por ciento. En este sentido, además de promover la gestión por parte de los profesionales, Bertomeu ha incidido en la importancia de regionalizar y crear redes asistenciales y establecer alianzas estratégicas para mejorar en innovación, investigación y desarrollo.
Otras soluciones
“Existen otras soluciones y estas no pueden pasar por la externalización o la privatización de la sanidad”, han comentado los expertos. De este modo, los cardiólogos denuncian que la mala gestión y administración de la sanidad pública en las diferentes comunidades, sin distinción de gobiernos, ha provocado una situación que “podría tener un desenlace cuyas consecuencias marcarían el futuro de uno de los sistema sanitarios mejor valorados internacionalmente por su eficiencia y por su calidad”. Además, han advertido de que existen recursos suficientes, pero que están mal distribuidos y mal gestionados por responsables ajenos a la práctica clínica.
Por último, Macaya ha recordado que el Foro de la Profesión Médica está trabajando junto con el ministerio en la regionalización y uno de los tres grupos de trabajo está centrado en favorecer la gestión clínica, siendo uno de los asuntos que pretenden llevar al Consejo Interterritorial, para conseguir algún acuerdo.






































