c. r. Madrid | viernes, 06 de septiembre de 2013 h |

“Tras diez años apasionantes y muy gratificantes de dedicación a la política activa, ha llegado el momento de abrir una nueva etapa personal y profesional”. Con estas palabras anunció su despedida Manuel Cervera, una de las caras más relevantes de la Sanidad española de los últimos años. Por méritos propios, este oftalmólogo de ojo crítico en lo que a asuntos sanitarios se refiere ha entrado a engrosar la lista de figuras clave que, por una u otra razón, se han desvinculado recientemente de la gestión del SNS. Es impensable no relacionar su nombre con los de, por ejemplo, Rafael Bengoa o Fernando Lamata. Los tres consiguieron esculpirse una imagen técnica más que política, y lograron mantenerla intacta a pesar de haber tenido que lidiar con la peor crisis de los últimos años.

En el caso de Cervera, la crisis le llegó cuando era consejero de Sanidad del Gobierno de Francisco Camps, cargo que ocupó entre 2007 y 2011. Pese a que una constante de su mandato fueron los retrasos en el pago a los proveedores, Cervera salió indemne. En ello influyó, en primer lugar, la inauguración del Nuevo Hospital de La Fe, de Valencia, que él mismo definió como “uno de los principales proyectos europeos” en el ámbito sanitario. Más allá, apostó por convertir el debate de los impagos en el debate sobre la necesidad de reformar el sistema de financiación, una estrategia eficaz que ha marcado una tendencia para su sustituto y que él mismo ha defendido tras su marcha a Madrid.

A pesar de que para entonces el horno público, con constantes llamadas a la contención, no estaba para bollos, la gestión de Cervera acumuló elogios. En 2011, se alzó con el Premio Fundamed a la Figura Pública Sanitaria. De hecho, dejó la Consejería en un momento en el que las políticas sanitarias valencianas fueron tomadas como referente en el programa electoral del PP para 2011. Cervera, que encabezaba las listas del PP por Castellón, obtuvo el acta de diputado y ocupó el puesto de Mario Mingo como portavoz de Sanidad del Congreso cuando este fue elegido para presidir la Comisión de Sanidad. Desde allí ha protagonizado, junto con su antagonista socialista, José Martínez Olmos, varios de los debates más intensos de los últimos años, justificando el Real Decreto-ley 16/2012 o el ‘decreto Llombart’.

Hasta su salida, todo el sector ha coincidido en resaltar su capacidad de diálogo y sus buenas formas como dos de sus habilidades políticas. Aunque él mismo ha asegurado que continuará “ligado a la Sanidad” en su nueva etapa, con su marcha la gestión del SNS ha perdido buena parte de agudeza visual.