alberto cornejo Madrid | viernes, 31 de mayo de 2013 h |

El pasado 21 de mayo la delegación madrileña de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Facor-Sefac Madrid) celebró en el Ateneo de Madrid, bajo el título “Farmacia comunitaria con servicios profesionales: realidad y futuro”, su primera jornada profesional. En este evento se debatieron qué nuevas funciones puede asumir las farmacias comunitarias en beneficio del paciente, y cuáles de ellas de forma más inmediata. No obstante, bajo el paraguas de esta jornada también se celebró la asamblea general de la delegación madrileña de Sefac, en la que se eligió a Alicia González como nueva presidenta, relevando en el cargo a María José Cordero, quien ahora ocupará la vicepresidencia. González analiza para EG esta próxima legislatura.

Pregunta. ¿Con qué objetivos accede al cargo?

Respuesta. Nuestra delegación pertenece a una sociedad científica que tiene centrados sus esfuerzos en el paciente, con el fin de que reciba el mejor servicio posible y la mejor Atención Farmacéutica. Por ello, nuestros objetivos tienen que ser los mismos que a nivel nacional. En concreto, el primero no puede ser otro que impulsar el desarrollo de la Atención Farmacéutica y la implantación de servicios cognitivos en el conjunto de farmacias madrileñas.

P. El actual contexto económico, ¿dificulta el reto o se revela como el trampolín?

R. Evidentemente, este contexto conlleva una dificultad añadida, pero también es una oportunidad. Esta situación compleja supone una barrera para implantar nuevos servicios, pero si no apostamos por el cambio nos quedaremos atrás. Tenemos que demostrar que la farmacia es eficiente. Nuestra razón de ser es la salud del paciente, y este objetivo está al margen de contextos económicos.

P. Antes de la implantación de servicios hay un paso previo imprescindible: la formación. ¿También potenciarán esta área?

R. Junto al objetivo de asumir más servicios está ligada la formación constante de los profesionales. Es imposible implantarlos correctamente, así como la atención farmacéutica, sin esa formación previa. En este sentido, seguiremos facilitando al máximo el acceso de nuestros socios madrileños a actividades formativas, cursos, talleres…

P. ¿Comprendería que algunos compañeros puedan caer en la apatía respecto a esta formación al comprobar que ese interés por ampliar funciones no es correspondido por la Administración?

R. Sería un error caer en esta apatía, aunque actualmente vengan “mal dadas”.

P. El COF de Madrid trabaja en un catálogo de servicios para las boticas regionales. Sefac también ha presentado su propuesta al respecto. ¿Sería oportuno buscar puntos de encuentro entre ambas?

R. Estamos tratando de aunar esfuerzos. Por ello, en la jornada en la que Sefac presentó su propuesta de catálogo de servicios se invitó a representantes del colegio madrileño, al igual que se hizo lo propio con el Consejo General. En este asunto pienso que la profesión debe ir de la mano.

P. ¿Qué servicios tendrían mayores visos de ser una realidad en las boticas a corto plazo?

R. En el caso de nuestra sociedad, actualmente estamos apostando por el servicio de deshabituación tabáquica en farmacias comunitarias, ya que se trata de un grave problema de salud para el que el farmacéutico tiene muchas herramientas. Ya hemos presentado el programa Cesar en varias jornadas profesionales, entre ellas Madrid, y con muy buena acogida.

P. ¿Llegará el día en el que el farmacéutico sea reconocido como un agente sanitario de primer orden? Me refiero a la práctica, no a la teoría.

P. Para ello trabajamos en una sociedad como Sefac. Para reforzar la figura del farmacéutico como una de las apuestas más eficientes y accesibles para la sostenibilidad del sistema sanitario.