Núria Llurba Montesino Farmacéutica y voluntaria
de Farmaundi
| viernes, 08 de abril de 2016 h |

La enfermedad de Chagas afecta actualmente entre seis a ocho millones de personas. Es una enfermedad discreta y silenciosa. Los síntomas después de la infección por el parásito, apenas se diferencian de un proceso gripal, pero la enfermedad crónica, que pueden llegar a tardar hasta 20 años en presentarse después de la picadura, se manifiesta en un 20-30 por ciento de los infectados en forma de graves complicaciones cardíacas y en un 10 por ciento en problemas gástricos graves, pudiendo llegar incluso a la muerte.

No existe vacuna y dos son los fármacos para tratar esta enfermedad. La efectividad del tratamiento aumenta, cuanto menor es el tiempo que pasa desde la infección hasta el inicio de éste, siendo en niños las mayores tasas de curación completa. Así pues, un diagnóstico y tratamiento precoz son esenciales para garantizar una elevada tasa de curación.

A pesar de ser endémica en 21 países de América Latina, donde habita el insecto que la transmite — la vinchuca — miles de casos también se diagnostican fuera de sus fronteras debido a los flujos migratorios, los turistas a países de América Latina y al cambio climático, constituyendo un grave problema de salud global. En España, sin ir más lejos, se calcula que entre 50 y 70.000 personas podrían estar infectadas de Chagas (Gascón et al. 2010), de las cuales sólo un 10 por ciento podría estar diagnosticado. En los países endémicos suele afectar dónde hay más presencia de este insecto, es decir, en poblaciones rurales aisladas, generalmente con pocos recursos. En estas zonas hay que promover campañas de información y el uso de pruebas diagnósticas rápidas que permitan resultados en pocos minutos y garanticen el inicio del tratamiento inmediato. Se calcula que cada año hay 38.000 nuevos casos y se estiman cifras superiores de pacientes sin diagnosticar.

En los países no endémicos, dado que no existe el insecto transmisor, la problemática se presenta de otro modo. Prevalecen las otras posibles vías de transmisión: la transmisión congénita, es decir de madre a feto; por transfusión de sangre contaminada o por trasplante de órganos. En nuestro medio se realiza un cribado sistemático en todas las donaciones de sangre, órganos y tejidos (RD 1088/2005), así que el mayor reto sigue siendo el diagnóstico de mujeres embarazadas con Chagas, para detectar la posible enfermedad en otros hijos y familiares y tratar desde el inicio la enfermedad en recién nacidos.

La falta de acceso al tratamiento -como siempre denuncia Farmamundi- ha sido, y es, un problema en el Chagas. En las zonas rurales afectadas hay escaso acceso a servicios sanitarios especializados. A nivel mundial, la falta de acceso al medicamento tuvo gran importancia en 2012, cuando la empresa productora del fármaco, dejó de producirlo durante varios meses, dejando a un gran número de personas desatendidas. En España, debido al Decreto Ley 16/2012, miles de personas quedaron excluidas del sistema público de salud, interrumpiendo tratamientos para la enfermedad de Chagas e impidiendo su diagnóstico.

El 14 de abril es un buen momento para reclamar a la comunidad internacional un mayor esfuerzo en la investigación de fármacos más seguros y efectivos, proporcionar más información, promover mayor eficacia en el diagnóstico y garantizar el acceso al tratamiento universal.

En España se calcula que entre 50 y 70.000 personas podrían estar infectadas de Chagas