alberto cornejo Madrid | viernes, 31 de enero de 2014 h |

Parecía que esta vez sí era la definitiva, aunque había antecedentes del “donde dije digo, digo Diego”. Parecía que por fin patronales y sindicatos habían conseguido ponerse de acuerdo para elaborar una propuesta de XXIV convenio colectivo de oficinas de farmacias. Parecía incluso que ambas partes habían salido del escepticismo al que invitaban años de idas y venidas y manifestaban con cierta firmeza que el acuerdo estaba ‘hecho’. Parecía que la labor del árbitro se iba a limitar a aprobar la propuesta que le presentasen y no a decidir el contenido del texto. Parecía que el tiempo de retraso que, desde 2011, acumula su publicación tenía por fin fecha de caducidad. Parecía que las 22.000 farmacias nacionales iban a contar con un nuevo texto por el que regir sus condiciones laborales. En definitiva, parecía.

Todas estas previsiones se han ido al traste. O, de momento, han vuelto al cajón. ¿El motivo? El imprevisto cambio de parecer surgido en algunos de los miembros del bando sindical (compuesto por UGT, CC.OO, UTF y Fetrafa) que han decidido no apoyar finalmente la propuesta de convenio colectivo que en origen había redactado la patronal FEFE. Un texto que recogía parte de las reivindicaciones sindicales que en aspectos como incrementos salariales habían puesto sobre la mesa en las reuniones previas mantenidas hasta la intervención, desde el pasado 1 de enero, del arbitraje. Por ejemplo, dicho documento incluía un incremento salarial del 4,5 por ciento para el periodo 2014-2017, más próximo a las reivindicaciones de los sindicatos que al de las patronales, que comenzaron a negociar ancladas en el 3 por ciento.

Dos son las fechas clave en este enésimo vaivén que sufre el todavía hipotético XXIV convenio colectivo: 20 y 29 de enero. La primera de ellas es la fecha en la que surgió la idea, tras concluir la primera citación del árbitro Tomás Sala, de elaborar una propuesta común de convenio colectivo que remitir a Sala para su aprobación y facilitar así el proceso de mediación. La segunda es la fecha en la que, una vez que la patronal FEFE se había encargado de poner ‘negro sobre blanco’ el que se supone debía ser el texto del consenso, los sindicatos celebraron un encuentro del que se esperaba surgiese su validación. Incluso, desde ambos bandos se daba ‘oficialmente’ por hecho que sería el último paso antes de la remisión el documento al árbitro.

Sin embargo, los resultados de esa reunión sindical no fueron los esperados. Mucho menos los adecuados para el buen devenir de la iniciativa. En ella, varios de los sindicatos —conviene excluir a UGT, que fue uno de los miembros de la mesa negociadora que lideró, junto a FEFE, la elaboración de una propuesta de consenso— mostraron su disconformidad con llevar a buen puerto la iniciativa, al considerar que seguían existiendo “diferencias sustanciales” con el bando empresarial. Según ha podido saber EG, la alternativa que planteó este bando discordante fue la elaboración de una propuesta común de texto de todos los sindicatos que podría tener dos destinos: o bien ser enviada a las patronales como “última oportunidad” de reactivar un acuerdo sobre el texto o bien enviarla directamente al árbitro para, al menos, concentrar en un solo documento todas las reivindicaciones sindicales.

El árbitro sigue su agenda

Ni patronales ni sindicatos habían comunicado al árbitro del Sistema Interprovincial de Mediación y Arbitraje (SIMA) que se estaba trabajando en una propuesta común de XXIV_convenio colectivo. Por tanto, esta falta de acuerdo final no trastoca en ningún caso el calendario previsto para la mediación.

Tras la primera citación que tuvo lugar el 20 de enero, en la que todas las partes salieron satisfechas con el compromiso de Sala en el affaire pero conscientes de que sería difícil que atendiese íntegramente sus reivindicaciones, el árbitro tiene previsto volver a citar a todas las partes esta semana. Eso sí, de forma individual. Cabe recordar que tanto patronales como sindicatos solicitaron a Sala que tomase una decisión respecto al contenido del XXIV convenio colectivo en un plazo inferior a dos meses.

20 de septiembre de 2010

Se reúne por primera vez la mesa negociadora del XXIV convenio colectivo de oficinas de farmacia, con un nuevo miembro, Fenofar, al que los tribunales le reconocen el derecho a participar en ella. Por el bando empresarial participan FEFE y Fenofar y, por el bando sindical, UGT, CC.OO., UTF y Fetrafa.

1 de enero de 2011

Debía entrar en vigor el XXIV convenio colectivo. Sin embargo, las alejadas posturas sobre su contenido que manifiestan patronales y sindicatos en los primeros encuentros de la mesa negociadora impiden la entrada en vigor en la fecha prevista y este retraso acaba dilatándose con el paso de los años. Mientras tanto, se va prorrogando sucesivamente el XXIII convenio colectivo.

9 de abril de 2013

Tras constantes desencuentros a lo largo de estos años y cruces de acusaciones, patronales y sindicatos dan por “rotas” las negociaciones del XXIV convenio colectivo. Incluso, representantes del bando empresarial manifiestan a EG que es “imposible” que el nuevo texto vea la luz.

8 de julio de 2013

Las boticas nacionales se quedan sin texto de eficacia nacional por el que regir las condiciones laborales, toda vez que la nueva reforma laboral marca esta fecha como plazo límite para el vencimiento de convenios denunciados o pendientes de renovación, como ocurre con el XXIII convenio de farmacias. Las patronales sugieren basar los contratos según el Estatuto de los Trabajadores.

24 de julio de 2013

En una reunión mantenida a instancia del Sistema Interprovincial de Mediación y Arbitraje (SIMA), FEFE y sindicatos acuerdan prorrogar la ultraactividad del XXIII convenio colectivo hasta el 31 de diciembre mientras se dan una última oportunidad para alcanzar un acuerdo en torno al XXIV convenio. Si una vez llegada esa fecha no lo hay, el contenido lo decidirá el SIMA.

11 de septiembre de 2013

Se produce la primera reunión de la mesa negociadora tras otorgarse una última oportunidad para el acuerdo. Ambos bandos reconocen ir al encuentro con un talante más conciliador pero el transcurso del mismo vuelve a sacar a relucir sus discrepancias en cuestiones como incrementos salariales y duración de la jornada anual.

1 de enero de 2014

Tras media docena de reuniones infructíferas tras la celebrada el 11-S, algunas de ellas apurando los últimos días de diciembre, la mesa negociadora agota el plazo sin alcanzar un acuerdo. El XXIV convenio colectivo queda, por tanto, a criterio del SIMA. Ambas partes coinciden, eso sí, en proponer a Tomás Sala como mediador.

20 de enero de 2014

El árbitro cita por primera vez a la mesa negociadora para recabar información. A la conclusión del encuentro, patronales (en especial FEFE) y sindicatos (en especial UGT) proponen presentar una propuesta común al árbitro para facilitar el proceso. En días posteriores esa propuesta de consenso se pone ‘negro sobre blanco’, destacando un incremento salarial del 4,5 por ciento en 2014-2017. Cuando se da por hecho, parte del bando sindical cambia el rumbo y se niega a validarla.