Javier Ellena, presidente de Lilly España, hizo un repaso para EG sobre la planta de producción que tiene la multinacional norteamericana en Alcobendas (Madrid) con motivo de su 50 aniversario. El recuerdo del pasado, el análisis del presente y las expectativas de futuro fueron el eje de su discurso.
Pregunta. ¿Alcobendas es una especie de bastión europeo para Lilly?
Respuesta. Mirando hacia atrás podemos decir que esta planta ha sido de las más exitosas. Hay que tener en cuenta que durante 33 años de los 50 años que hoy cumplimos esta compañía ha sido una joint venture, lo que hace que la trayectoria de esta filial sea singular. Analizando el contexto de los años 60 y la posición que este país tenía en ese tiempo a nivel mundial, creo que ha sido fundamental para este país y su sociedad tener la posibilidad de poder contar con la presencia de una compañía líder en innovación que le ayudara a evolucionar en el tejido industrial.
P. ¿Cómo fue aquella transformación de joint venture a la autonomía de la que goza hoy?
R. En el contrato inicial había una cláusula que decía que si España transitaba hacia una democracia y terminaba siendo miembro de la UE en ese momento Lilly tenía el derecho de adquirir el 50 por ciento de los socios locales. Además se veía que al entrar en la UE antes o después habría moneda única, y Lilly quería tener una presencia similar a la que tiene en el resto de Europa. En 1996 fue el momento de ejercer ese derecho, diez años después de que España fuera miembro de la UE y unos cuatro años antes de la llegada del euro.
P. ¿Hubo sintonía entre Lilly y los socios locales o fue traumática aquella decisión?
R. Durante los 33 primeros años hay que decir que fue un matrimonio bien avenido, con visiones empresariales compartidas que facilitaron el desenlace final. Eso se puede comprobar si observamos que Lilly no tiene ninguna otra presencia igual en cualquier otro país de Europa.
P. ¿Qué posición ocupa esta planta en comparación a otras de la multinacional?
R. El centro que tenemos en España, en cuestión de orales seco, es el más grande del mundo si no tenemos en cuenta Estados Unidos. El centro de química médica es el más grande que tiene Lilly fuera del país matriz. Esto no se ha hecho de la noche a la mañana: el centro de producción se desarrolló en los años 70; la investigación empezó a comienzos de los 80, con un grupo de químicos que fue desarrollándose hasta ser lo que es hoy.
P. Habla de evolución paulatina, pero… ¿Hubo saltos de calidad puntuales que sean reseñables?
R. La planta sufrió un desarrollo tremendo entre 1996 y 1997, que es cuando se produjo un cambio importante en la estrategia global de Lilly. La compañía tenía plantas en un montón de sitios, pero decidió tener menos plantas, de mayor volumen y con un nivel superior de especialización. Alcobendas fue elegida como la planta de fabricación de orales secos y comenzamos a exportar a más de 120 países. El segundo gran salto de estas instalaciones se produjo diez años después. Fue entonces cuando, siguiendo la misma estrategia, se concretó el cierre de la planta de Inglaterra y Alcobendas recibió el 80 por ciento de la producción.
P. Y ahora, ¿hacia dónde se dirige la planta?
R. Ahora estamos en un momento de espera que ha tenido una buena noticia: hemos recibido la actividad que se hacía en Alemania.
P. ¿Por qué se ha decidido absorber esa actividad?
R. En el país germano había una planta no muy grande que tenía dos roles. Por una parte, teníamos ubicado un centro de distribución regional a Europa central. Por otro lado, tenía una planta de producción. Lilly ha decidido externalizar el servicio de distribución, que era la tarea principal de aquella planta, y no era rentable seguir con la planta de producción únicamente. Alcobendas era la única capaz de absorber el volumen de producción que había en Alemania.
P. ¿Qué va a suponer acaparar las funciones de la planta de Alemania?
R. Este incremento del volumen de producción nos aportar, principalmente, dos cuestiones importantes. Por un lado, nos asegura el mantenimiento del empleo para los próximos tres años. No estamos en momentos de crecimiento y es importante, por lo menos, mantener la posición. Por otro lado, nos surte de nueva tecnología, porque nos llega el encargo de la producción de moléculas como la insulina, que nos prepara para el futuro. En los próximos años se producirá el auge de los anticuerpos monoclonales y demás productos biológicos, y esta tecnología que nos llega de la planta de Alemania nos deja en primera línea.
P. ¿Alcobendas producirá productos biológicos a medio plazo?
R. No sabemos si produciremos productos biológicos en cuatro o cinco años. Todavía es temprano para saberlo porque no sabemos cuáles de nuestros proyectos se van a aprobar y en qué condiciones.
P. Lilly apostó con el programa ‘Open Innovation’ por el conocimiento. ¿Qué relaciones se producen entre las posibilidades de esta planta y los investigadores españoles?
R. La comunidad científica tiene en este país un potencial increíble y, por tanto, es un foco de inversión importante. En ejemplos claros, tenemos la misma investigación clínica que Alemania y ellos tienen el doble de población. En términos numéricos, España tiene más o menos un tercio de aportaciones a la ‘Open Innovation’.
P. ¿Hay esperanza entonces para la investigación española?
R. Estamos en una situación dramática que empeora por la sensación de desesperanza que se ha instalado, pero de esta situación se va a salir. Lo que sí hay que pensar es qué modelo de país quieres desarrollar cuando llegue el ciclo positivo. Hay que tener aprecio por la innovación.
Pregunta. ¿Cree que se valora adecuadamente la apuesta por la I+D que ha hecho Lilly en España?
Respuesta. Se valora insuficientemente. Muchas veces, cuando hay una apuesta estratégica debería estar acompañada de políticas donde se vea el aprecio y las condiciones para competir con otros países. No estoy hablando de que nos hagan excepciones, simplemente que no se pongan trabas.
P. En la última modificación de la Ley de Garantías se incluye un nuevo parámetro de valoración de la aportación al PIB que tiene la industria de cara a la fijación de precios, ¿qué esperáis de esta modificación?
R. Quiero que se reconozca que hay una aportación y espero que se mida con parámetros objetivos. Pero sobre todo lo que queremos es que las cosas sean consistentes y predecibles. Lo que deben desaparecer son las contradicciones como que te alaben por tener un centro de investigación y que cuando da resultados y hay un medicamento, más que una alegría sea un dolor de cabeza.
P. ¿Qué le pedirías al gobierno central y a las autonomías por el aporte al PIB de Lilly?
R. En el momento que una compañía como la nuestra pone a disposición un medicamento que aporta valor, queremos que la decisión de la administración sea vinculante para todas las autonomías
P. ¿Pueden ser una solución los Informes de Posicionamiento Terapéuticos?
R. Pueden ser, siempre y cuando sean de posicionamiento terapéutico y no tenga una evaluación económica previa.






































