| viernes, 07 de septiembre de 2012 h |

El encuentro que la semana pasada se celebró en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, bajo el patrocinio de la Fundación Anefp y el Instituto de Formación Cofares, sirvió para hacer una radiografía de la situación de la prestación sanitaria en España, en general, y de la prestación farmacéutica, en particular, al tiempo que se pusieron sobre la mesa una serie de alternativas, basadas en experiencias constatables, para que las oficinas de farmacia afronten el futuro con garantías de éxito. Unas garantías que no solamente significarán que las oficinas de farmacia puedan tener asegurada su viabilidad, sino que, como agente sanitario con un papel clave en el sistema sanitario español, supondrían apostar por un Sistema Nacional de Salud sostenible.

Y si hay una palabra que se repitió durante las dos jornadas en las que se desarrolló el encuentro, esa fue ‘reinventarse’. Sí, está claro que lo que hasta ahora ha funcionado, o al menos parecía que funcionaba, ahora ya no. Es decir, que por mucho que saquemos pecho de nuestro sistema sanitario y nuestra prestación farmacéutica, tal y como está conformada en la actualidad no es sostenible. Se acabó, no hay más vuelta de hoja. El todo gratis y para todos ya no es posible y es algo que los ciudadanos deben interiorizar. Y no solo los ciudadanos, porque también deberían hacerlo las administraciones públicas, si es que todavía no se han dado cuenta, algo que dudamos que sea así. Por ello, esa reinvención pasa porque las boticas olviden fundamentar sus ingresos sobre el margen del medicamento. Hay que buscar nuevos caminos, como una cartera de servicios que aporte valor añadido, que se desarrolle en un marco legal estable, que implique al resto de colectivos sanitarios, que suponga un ahorro directo o indirecto para las administraciones y que, sobre todo, sea remunerada. ¿Por quién? Parece que la vía es por el usuario que demande el servicio. Un paso adelante pero se necesitan más. ¿Alguien se anima?