| viernes, 11 de febrero de 2011 h |

Los próximos años no van a ser nada fáciles para las compañías farmacéuticas innovadoras. A la falta de productividad de la I+D+i farmacéutica que se lleva sufriendo unos años se le ha juntado una importante colección de caducidades de patente que tendrán lugar durante este año y el próximo. Una pérdida de ventas que muy difícilmente será recuperada por las compañías farmacéuticas debido a varios factores.

Tras el desarrollo del fármaco, que dura no menos de diez años, de los veinte que protege la patente, se entra en la fase de comercialización del producto. En este punto podríamos pensar que lo lógico es que una compañía tenga diez años para amortizar la inversión realizada en la investigación de un medicamento. Pero nada más lejos de la realidad, especialmente por las trabas administrativas que se le ponen a los medicamentos más novedosos. Desde penalizaciones a los médicos prescriptores si superan un cierto porcentaje de recetas a medicamentos novedosos, visados de inspección, e incluso restricciones de la financiación. Todas estas y muchas más dificultades hacen que finalmente el periodo real en el que un medicamento es capaz de recuperar la inversión realizada no es más que tres o cuatro años. Un periodo claramente insuficiente, en muchos de los casos, para poder recuperar la inversión. Y lo más grave es que esos periodos se van acortando por ambos lados ya que cada vez es más frecuente penalizar la prescripción de medicamentos con más años, por un lado, y por otro, también se intenta limitar la prescripción de marcas una vez caducada la patente.

Por ello no es de extrañar que estas compañías se estén volcando en otras actividades, como los medicamentos genéricos o en otros mercados, como los emergentes, como el caso de Sanofi-Aventis, que ya vende más en estos mercados que en Estados Unidos o en Europa. La pregunta, entonces es: ¿Qué repercusiones tendrá esto sobre la I+D y la presencia industria de estas compañías en Europa y Estado Unidos?