| miércoles, 31 de marzo de 2010 h |

El aria del acto final de la ópera Turandot de Giacomo Puccini, “Nessun dorma” (”Que nadie duerma”), es un axioma que se puede aplicar a las farmacias españolas tras la publicación en el BOE del Real Decreto-ley 4/2010 de racionalización del gasto farmacéutico con cargo al SNS. El aria es la respuesta a la advertencia de la princesa china Turandot para que nadie duerma en Pekín, bajo pena de muerte, hasta que se desvele el nombre del príncipe desconocido, Kalaf, hijo del rey Timur, quien lanzó el desafío de que si su nombre no era descubierto la princesa se casaría con él. Si se traslada esta aria al mundo de la farmacia se podría advertir a los farmacéuticos de que no duerman hasta que se vean las repercusiones que tendrán las nuevas medidas aplicadas por el Gobierno. Es decir, tanto al desarrollo a través de decreto ley que tendrán algunas medidas, como el procedimiento de remisión de la información a las administraciones para permitir aplicar a la factura mensual de cada oficina de farmacia de las recetas de las Mutualidades dentro de la nueva escala conjunta de márgenes del modificado Real Decreto 5/2000, como del resto de las modificaciones que influirán indirectamente (bajada de genéricos, limitación de descuentos, subidas en los márgenes de medicamentos de precio superior a 91,63 euros o la salida de la farmacia de medicamentos hospitalarios) a la economía de las farmacias.

El sector no se puede dormir porque de su desvelo dependerá, en gran medida, su futuro. Las modificaciones establecidas por el Gobierno tendrán repercusiones, y la oficina de farmacia debe hacer sus cálculos para, como la princesa Turandot, encontrar la respuesta de lo que éstas supondrán. Un desvelo que debería terminar, al igual de lo sucedido con Kalaf, con la confesión: “Io son Kalaf, figlio di Timur” (”Soy Kalaf, hijo de Timur”, y así tener claro cuáles serán las consecuencias de estas reformas. Eso sí, siempre se puede dejar oculto el nombre y anunciar al pueblo, como hizo Turandot, que “il suo nome è …Amor” (”su nombre es… Amor”). Una afirmación que no despejaría muchas de las dudas que existen.