Farmaindustria tiene razón al quejarse, eso sí, con muy buenas palabras, por no conocer dónde está el límite al que las Administraciones Públicas quieren llevar al gasto en medicamentos. El director general de la patronal, Humberto Arnés, ha pedido concreción en este campo ya que la industria, y todo el resto del sector, tiene que poder saber a qué atenerse. La varita mágica del Boletín Oficial de Estado (BOE) ha hecho que en tres años el gasto internanual en medicamentos a través de receta haya pasado de los 12.721 millones de euros que se registraron en mayo de 2010 a los 9.492 millones facturados en febrero pasado. Es más, esa misma varita mágica podría hacer que el gasto tuviera la magnitud que quiera quien tiene la potestad para firmar lo que en el BOE se publica. Pero todo tiene un límite.
Los hechos demuestran que reducir el gasto en medicamentos es fácil. Hacerlo sin que afecte a la salud, más complicado. Pero hacerlo, en la medida en que se ha hecho, sin que un sector estratégico y vital para la economía y la salud de los ciudadano resulte gravemente herido, es imposible. Por eso, ahora que el límite de aguante por parte del sector en su conjunto ya está próximo a ser superado, es momento de hacer balance, de revisar dónde estamos y pensar si es posible seguir.
Decía Arnés, que el gasto en farmacia en función del Producto Interior Bruto (PIB) se cerrará este año en cerca del 0,8 por ciento. Lejos del hipotético límite que la troika ha puesto a los países intervenidos, el 1 por ciento. Por ello, y viendo que aún hay medidas de ajuste procedentes del RDL 16/2012 que se acercan, creemos necesario, igual que Arnés, que se explicite el objetivo que tiene en mente el Gobierno.






































