carlos b. rodríguez Madrid | viernes, 10 de mayo de 2013 h |

No hay consenso sobre la reforma sanitaria que permita confiar en un Pacto de Estado por la Sanidad, pero PP y PSOE mostraron la semana pasada su voluntad de avanzar, al menos, en acuerdos puntuales. Mientras el Senado rechazó, con los votos del PP, una moción del PSOE para derogar el Real Decreto-ley 16/2012 y crear en la Cámara Alta una Subcomisión como la que ya funciona en el Congreso, la Comisión de Sanidad de la Cámara Baja sometió a debate y votación ocho proposiciones no de ley. Tres se aprobaron por unanimidad, una presentada por el grupo socialista y dos por el popular.

Sin embargo, el PSOE se esforzó en recordar que la unión de fuerzas entre las dos formaciones mayoritarias no supone en ningún caso un “cheque en blanco” para el Gobierno. De hecho, las dos propuestas presentadas por el PP recibieron sendas críticas por parte del primer partido de la oposición. El PSOE dio su apoyo a la declaración de 2013 como Año de la Biotecnología en España, aunque no entiende cómo la va a apoyar el Gobierno, teniendo en cuenta que el descenso de los presupuestos de los últimos dos años en I+D+i es de un 26 por ciento, y que ha afectado a otros recursos, como las becas a los estudiantes y a los proyectos de investigación.

Lo mismo ocurrió con el impulso de una herramienta que previamente ya había solicitado Rafael Bengoa mientras fue consejero de Sanidad del País Vasco: la aplicación de la evaluación comparativa en el Sistema Nacional de Salud. La crítica del PSOE, en este caso, es doble y pone en evidencia dos ejemplos citados por el PP en la exposición de motivos de esta proposición no de ley. En ella, se pone como primer ejemplo de esta evaluación a la Organización Nacional de Transplantes (ONT), una partida que acaba de ser recortada un 20 por ciento. El segundo ejemplo es la compra centralizada de productos para las comunidades autónomas, declarada nula por el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales por infringir criterios de igualdad y de transparencia.

Los reparos del PSOE pudieron salvarse con la admisión de una enmienda transaccional, que solicita tener en cuenta en el trabajo de benchmarking dos herramientas que ya existen en el SNS destinadas a tal fin: por un lado los trabajos de la Agencia Estatal de Evaluación de las Políticas Públicas y Calidad de los Servicios, y la Agencia Española de Tecnologías, por otro.

El impulso de la Cámara Baja a una estrategia que apueste por las mejores prácticas supone también una respuesta a una de las grandes críticas que recibe el Real Decreto-ley 16/2012: su presunto afán recentralizador. Volvió a ponerse de manifiesto en el Senado. Durante el debate sobre la derogación de la reforma, el grupo vasco puso de manifiesto que País Vasco y Navarra han tenido que aplicar “por decreto y por sentencia” las medidas del ministerio, a pesar de que estas dos comunidades solo sumaban 80 de los 16.000 millones de deuda sanitaria.

Tercera iniciativa

La tercera iniciativa aprobada por unanimidad en la Comisión de Sanidad del Congreso, y que había sido presentada por el PSOE, tiene que ver con la adecuación de los envases de los medicamentos a la duración de los tratamientos, una iniciativa que, según José Martínez Olmos, portavoz de Sanidad del Grupo Socialista, permitiría conseguir ahorros de unos 700 millones de euros en la factura farmacéutica “sin cargar en las cuentas de las comunidades autónomas, porque sería una tarea a desarrollar por la Agencia Española de Medicamentos con las sociedades científicas, ni tampoco sobre los pacientes”.

El PSOE registró esta proposición no de ley hace más de un año, derivada del Real Decreto-ley 9/2011, y se ha debatido tras el anuncio de la ministra de Sanidad sobre el inminente comienzo de su puesta en marcha. En aras de este objetivo compartido, el PSOE decidió admitir al texto una enmienda del PP. La diputada popular Ana Vázquez explicó que este año la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, en colaboración con grupos de expertos creados ad hoc, proseguirá con la evaluación, de los formatos de otros grupos terapéuticos, además de los antibióticos, para proceder también a su progresiva adecuación.