alberto cornejo Madrid | viernes, 18 de enero de 2013 h |

Tras conocerse las intenciones del Ministerio de Economía de permitir la entrada de capital no profesional en las farmacias, son muchas las consecuencias que se avecinan para el sector. En lo que respecta a la gestión de estos establecimientos, Agustín López-Santiago, director general del gabinete López-Santiago, especializado en el sector farmacéutico, cree que el acicate de la competitividad, fomentando nuevos servicios, o la disminución de su carga fiscal, serían los pocos puntos positivos que acarrearía una hipotética liberalización de la propiedad.

Pregunta. ¿Qué implicaciones tendría liberalizar la propiedad de las oficinas de farmacia?

Respuesta. Dependerá de la profundidad de la eventual reforma. Si se opta por una liberalización más prudente, como la de Italia y Portugal, que limita la propiedad a cuatro farmacias, que además deben estar próximas, las nuevas inversiones podrían dotar a las boticas de nuevos servicios, y se fomentaría la competitividad de forma ponderada. La entrada de capital paralizaría los actuales concursos de acreedores y quiebras en los que se encuentran muchas farmacias, actualizando y capitalizando el sector.

P. ¿Y si la liberalización es total, sin condicionantes?

R. Una liberalización radical, con la entrada masiva de cadenas, sería despiadado para el actual modelo farmacéutico, ya que no está preparado para una competencia tan feroz. El modelo basado en cadenas es excesivamente comercial, se trata de un formato anglosajón que nos resulta ajeno culturalmente.

P. Entonces, ¿una liberalización suave sería el mal menor?

R. El legislador debe ser consciente de que el sector no está preparado, en una primera fase, para la liberalización radical. El modelo actual funciona, pero presenta rigideces estructurales, estructuras añejas y una arcaica legislación. Pero, a la vista de las experiencias de otros países, una liberalización serena puede ser un acicate para fomentar una cierta competitividad que propicie una puesta al día en el sector. Confío en que los gobernantes no permitan que evolucione hacia un modelo con un fuerte componente comercial. El sector sería una jungla si desembarcan en él agentes de todo tipo.

P. ¿Cuáles serían?

R. Inversores privados, cadenas extranjeras de farmacias, empresas de salud, la Asociación Nacional de Grandes Empresas de la Distribución (Anged), además de mayoristas y laboratorios farmacéuticos. Incluso, empresas constructoras que tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria desean introducirse en sectores estratégicos como el de la Sanidad, buscando oportunidades de negocio.

P. ¿Qué efectos tendría esta liberalización sobre la recaudación fiscal de las oficinas de farmacia?

R. La Hacienda Pública vería disminuir sus ingresos, ya que las farmacias independientes se podrían aprovechar de constituir sociedades con personalidad jurídica. Ello minimizaría su carga fiscal, ya que ahora tributan como personas físicas, más desfavorables fiscalmente. Las grandes corporaciones de cadenas de farmacias apenas pagan impuestos, ya que disponen de avezados fiscalistas para reducir al máximo la carga tributaria optimizando los precios de transferencia. Por ejemplo, Alliance Boots tiene su sede fiscal en Zug, el cantón con la tributación más ventajosa de Suiza. Es decir, un paraíso fiscal dentro de otro paraíso fiscal.