El sistema español de Ciencia y Tecnología debe seguir confirmándose, por ahora, de vivir de promesas. Al anuncio reciente de Luis de Guindos relativo a un incremento de las partidas de I+D en los Presupuestos para 2014 hay que sumar las desgravaciones fiscales a la I+D por valor de 427 millones de euros anunciadas por el Gobierno. El pleno del Senado aprobó la semana pasada el texto que las contienen, el proyecto de Ley de Apoyo a los Emprendedores y su Internacionalización, sin incluir ninguna de las 12 peticiones de cambio presentadas por CiU. Y lo hizo, además, por el procedimiento de urgencia, aunque como señalaron varios grupos, los incentivos fiscales a la I+D no tendrán efecto hasta 2015.
Se da la circunstancia además de que, momentos antes de empezar a debatir el proyecto, los grupos del Senado habían discutido una moción presentada por el grupo de Entesa, por la que se pretendía potenciar las políticas de I+D+i. La moción constaba de seis puntos, que pretendían instar al Gobierno a reforzar la I+D biomédica; cambiar la tendencia de recortes de la partida presupuestaria; mantener el objetivo de invertir el 3 por ciento del PIB en I+D+i para 2020; defender la necesidad de que la I+D no compute como déficit para países con dificultades, como España; cumplir el calendario de las ayudas competitivas de I+D+i del plan nacional y superar la tasa de reposición del 10 por ciento en el sector científico.
Pese a tratarse más de una declaración de intenciones que de otra cosa, el PP utilizó el turno en contra para oponerse a la moción, bajo el argumento de que todo aquello a lo que instaba el texto ya había sido “aprobado o matizado” en el Senado. Esta actitud le valió al grupo mayoritario un rapapolvo generalizado. “Podía haberla enmendado, porque estamos hablando de una moción, no de un proyecto de ley”, señaló al PP portavoz del grupo vasco.
Incentivos fiscales a la ‘i’
El malestar de los grupos se trasladó al proyecto de Ley de Emprendedores, con la presentación de seis propuestas de veto y 413 enmiendas parciales, de las que solo se aprobaron dos transaccionadas con todos los grupos. El texto vuelve ahora al Congreso para su aprobación definitiva, sin cambios añadidos sobre el texto original en materia de deducciones fiscales salvo la que allí se aprobó. Gracias a una enmienda de CiU, estos incentivos no solo se aplicarán a las labores de I+D, sino también a las de innovación.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, señaló que el proyecto es “realmente ambicioso en sus planteamientos fiscales”, aunque a los grupos les sigue pareciendo insuficiente, sobre todo vistos desde la perspectiva de los recortes que el sistema español de Ciencia y Tecnología acumula en los últimos años.
Hasta ahora la obtención de incentivos ha sido relativamente fácil para compañías grandes. El objetivo de Hacienda es que puedan acceder a ellos unas 4.000 empresas, también pequeñas. El grupo parlamentario socialista, sin embargo, considera que los incentivos que se contemplan son “escasos y complejos”.






































