La puesta en marcha de la evaluación única genera aún cierta incertidumbre. Aunque el subdirector general de Calidad de Medicamentos del Ministerio de Sanidad, Carlos Lens, recordó que se ofrecerá la posibilidad de participar a todas las comunidades en la elaboración de los informes, lo cierto es que no existe la base legal para imponer sus conclusiones y evitar que se revalúe el posicionamiento terapéutico de los nuevos fármacos. “Esperamos que demuestren su lealtad. Si se les brinda la posibilidad de que participen, lo lógico sería que respetasen los resultados”, apuntó.
Una opinión que comparte el director Técnico de Farmaindustria, Emili Esteve, que señaló que las comunidades participantes que no acepten la resolución perderían toda la legitimidad. Asimismo, con respecto a las que decidan no tomar parte, afirmó que “se les podrá decir, y con razón, que están despilfarrando recursos al duplicar una evaluación que ya ha sido realizada”.
A este respecto, una autonomía que en principio podía suscitar ciertas dudas era Cataluña. Sin embargo, Antoni Gilabert, gerente de Farmacia y del Medicamento del Servicio Catalán de Salud, se mostró de acuerdo con esta iniciativa dirigida a la armonización, así como con el hecho de que sean Aemps y las comunidades autónomas las que lleven el peso.
Unido a esto, y para constatar su respaldo, Gilabert quiso restar importancia al hecho de que algunas comunidades opten por desmarcarse de la evaluación única. “Ahora que avanzamos hacia un sistema armonizado no vamos a poner el foco en que pueda pasar esto o lo otro. Seguro que va a existir algún elemento de variabilidad, ya que España es un país diverso, pero lo importante es el paso adelante que todo esto supone para conseguir la armonización que se pretende”, aseveró.
Por otra parte, el responsable de Farmacia del Servicio Catalán de Salud hizo alusión a la experiencia acumulada en su comunidad autónoma en cuanto a la realización de este tipo de evaluaciones. Con base en esa experiencia, recordó la vital importancia de establecer un procedimiento “claro, riguroso, transparente, participativo y predictible”, lo cual ayudará a eliminar las reticencias con respecto a su implantación.
En esta misma línea se mostraron Encarnación Cruz, de la subdirección de Compras de Farmacia y Productos Sanitarios de la Comunidad de Madrid, y Carolina González-Criado, subdirectora general de Farmacia de Galicia, que llamaron a tener en cuenta los conocimiento acumulados en cada una de las regiones del país para hacer más sólida la herramienta diseñada por Sanidad.
La responsable madrileña, además, introdujo como elemento indispensable para la puesta en marcha de este sistema la garantía plena de que no existen conflictos de intereses, y puso el foco, al igual que había hecho anteriormente Lens, en la necesidad de que los informes sean dinámicos y se pueden modificar a medida que se vayan acumulando nuevos aprendizajes. “Los datos que aparecen en los informes proceden de ensayos clínicos, pero lo interesante es evaluar la efectividad de los nuevos medicamentos en la práctica clínica”, apuntó.






































