Bajar el precio de los medicamentos es una petición que realiza la administración en España La propia UE, en su reciente reunión de ministros de salud, destaca que los precios son altos en comparación con los presupuestos de salud. Tiene sentido pedir un papel más activo en la racionalización del gasto. Pero estas peticiones pierden valor cuando han sido precedidas de rebajas lineales vía RDL, como en España. Para que las cuentas salgan a la administración pública, lo primero son presupuestos realistas, como pide Farmaindustria. La patronal habla de nuevos despidos si se sigue reduciendo el gasto farmacéutico, pero más relevante son los impactos de los recortes en la salud de la población, algo que podría llegar a medirse, como pretenden la UE y la Comisión Europea. Es difícil que la innovación llegue al paciente si el precio es alto, pero ¿no será el presupuesto insuficiente? El gasto en medicamentos con receta, como porcentaje del gasto público) ha pasado en 10 años (de 2003 a 2013) de un 3% a un 2%. En este mismo periodo, el gasto público creció un 53%. Nuestros impuestos hacen que el país recaude y crezca: el PIB de España ha crecido un 30% en 10 años… Y el gasto farmacéutico un 2,7%. Es natural que los responsables de la farmacia autonómicos reclamen precios más baratos, pero el problema debe abordarse con algunas premisas que pusieron sobre la mesa en el consejo de Ministros de Salud de la UE del pasado 20 de Junio: la salud es un valor en sí mismo, y un requisito para el crecimiento económico. Los medicamentos innovadores son parte esencial de las herramientas para proporcionar salud a la sociedad. Fármacos que proporcionan valor terapéutico indiscutible no van a llegar a la población en España. Aunque la UE constata una disminución del gasto social y sanitario, la crisis no puede ser la excusa para bajar aún más los recursos destinados a la sanidad. O dicho de otra forma: es razonable que el gasto en medicamentos crezca al menos con el PIB. Lo contrario es decir que hay cobertura universal, pero la innovación sólo estará en las CC.AA. que tengan recursos suficientes, que son muy pocas.
Que de nuestros impuestos se destine un 2% al gasto en medicamentos (frente al 3% anterior) les preocupará a muchos españoles que puedan beneficiarse de la innovación. El Gobierno y la industria deben sentarse a solucionar juntos el problema, y evitar las soluciones cortoplacistas basadas en criterios económicos o en pseudoacuerdos de “exclusividad” que excluyen al médico.
Entra en la página de Santiago de Quiroga en ElGlobal.net
También puedes seguir a Santiago de Quiroga en twitter: @SantideQuiroga
Las administraciones autonómicas piden precios más asequibles para los medicamentos innovadores, y la industria reclama presupuestos realistas. ¿Cuadratura del círculo?
El Consejo de Ministros de la UE reconoce que los estados tienen dificultad para pagar la innovación… al tiempo que habla de la necesidad de invertir en salud para asegurar el crecimiento económico. El yin y el yan.
Según publica Gaceta Médica (núm. 518) despega un movimiento de médicos que rechaza el uso de indicadores de calidad en relación a “gastar menos en medicamentos”
Menos del 10% de pacientes infectados de Hepatitis C recibe los nuevos tratamientos, pero cada año se gasta más de 100 millones de euros en trasplantes.






































