La contribución de la industria farmacéutica a la economía española está fuera de toda duda. En este sentido, lo habitual es hacer referencia a la aportación expresada en términos macroeconómicos. Empleos generados, contribución al PIB, inversión del sector en I+D, exportaciones… Y aunque todo eso es digno de valorar, lo cierto es que esa contribución se hace más importante, si cabe, cuando se reduce la escala y se trata de ver cuál es el impacto socioeconómico de la presencia de los laboratorios a nivel local.
En este apartado destacan las instalaciones de la multinacional Eli Lilly en Alcobendas, con una facturación de más de 1.800 millones de euros en 2012 y la generación de más de 390 puestos de trabajo, “150 de las cuales pertenecen a profesionales que residen en Alcobendas”, tal y confirmó a EG Ignacio García, alcalde la localidad madrileña. Esta planta es la única en la que Lilly fabrica y empaqueta productos secos fuera de Estados Unidos, y toda la producción que en ella tiene lugar se dirige la exportación.
“La previsión es que nuestra planta continúe siendo una de las más importantes de la compañía en todo el mundo. Queremos seguir manteniendo los niveles de servicio, inversión y creación de empleo generados hasta el día de hoy”, aseguraron a EG fuentes de la compañía.
Otra de las infraestructuras farmacéuticas emblemáticas en España es la planta de Bayer en La Felguera, donde emplea a unos 160 profesionales. El laboratorio alemán ha anunciado recientemente el trasladado a la planta ovetense de toda la producción de ácido acetil salicílico a nivel mundial, desde donde se exporta a países de los cinco continentes la sustancia de su producto más emblemático, la Aspirina, y también de Adiro. “Las personas que han trabajado en esta planta a lo largo de estos 70 años han convertido el centro en un referente para el grupo a nivel mundial”, señaló el consejero delegado de Bayer Hispania, Rainer Krause.
Una importancia similar es la que le atribuyen los responsables de Boehringer Ingelheim a su fábrica de sustancias activas farmacéuticas en Malgrat de Mar, que facturó unos 78,3 millones de euros en 2012 y destinó a la exportación toda su producción. El centro es propiedad de la firma alemana de capital familiar desde 1960 y, según ha podido saber EG, su presencia aquí tiene mucho que ver con un cierto aprecio de los Boehringer hacia nuestro país. En total, la planta de Malgrat genera 300 empleos directos y 500 indirectos.
Muy cerca, en Barberá del Vallés, opera Novartis. La firma suiza tiene en esta localidad una planta de producción de especialidades farmacéuticas sólidas orales, de la cual se exporta el 86 por ciento a 120 países. Además, la compañía ha anunciado recientemente la inversión de 60 millones adicionales para la ampliación y adecuación de las instalaciones para la fabricación de sus productos de inhalación.
Contribución social
Más allá de la contribución que hace en el apartado económico, la industria farmacéutica implantada en nuestro país también trata de poner su granito de arena en el ámbito social. A este respecto, cabe destacar, por ejemplo, la fluidez de las relaciones de Lilly con el Ayuntamiento de Alcobendas, que se ha traducido en la firma de una serie de convenios de colaboración para la organización de actividades deportivas y la promoción de campañas solidarias. “Los trabajadores de Lilly están muy involucrados en labores sociales en Alcobendas”, reconoció el alcalde la localidad.
Algo parecido ocurre en Barberá del Vallés, donde un día al año los trabajadores de Novartis, con motivo del Día de la Solidaridad que promueve la compañía a nivel global, realizan servicios a la comunidad; y en Asturias, donde Bayer subvenciona a un equipo de fútbol de la zona. Boehringer Ingelheim, por su parte, participa puntualmente en actividades locales con el Ayuntamiento de Malgrat.
Ignacio García
Alcalde de Alcobendas. “La presencia de empresas como Lilly en tu municipio es algo positivo. Además de sus contribuciones fiscales, de los puestos de trabajo que generan, suponen una llamada de atención para otras empresas que estén buscando una ubicación. Entendemos además que el compromiso es sólido y que no se plantea ningún tipo de deslocalización ni nada parecido”.
María Fernández
Alcaldesa de Langreo. ”No hay langreano ni asturiano que no sintiera una especie de alegría terapéutica al conocer la noticia, el pasado mes de octubre, de que sería nuestra sede donde el Grupo Bayer concentraría el cien por ciento de su producción del principal componente de la Aspirina La planta asturiana de Bayer ha cumplido 70 años, dando muestras de su fortaleza y vitalidad a pesar de la situación económica”.
Conxita Campoy
Alcaldesa de Malgrat de Mar. ”Desde el Ayuntamiento podemos asegurar que todos los ciudadanos que habitan en Malgrat de Mar están muy orgullosos de la presencia de una compañía de la talla de Boehringer Ingelheim entre nosotros. Los responsables de la empresa pueden estar tranquilos, porque podemos asegurar que estar aquí va a suponer una gran inversión de cara al futuro”.
Xavier Garcés
Teniente de Alcaldía de Barberá del Vallés. “La verdad es que es un privilegio tener a una empresa de este nivel en nuestra localidad. Hoy en día lo que buscamos los ayuntamientos, principalmente, es generación de ocupación y Novartis emplea a un número importante de personas en Barberá. Además, tanto compañía como empleados han demostrado responsabilidad social con el municipio”.






































