Las conversaciones mantenidas la semana pasada entre Farmaindustria y el CatSalut por las denominadas ‘tarifas planas farmacológicas’ han concedido una tregua temporal a la aplicación de este sistema. No hay suspensión, puesto que fuentes del CatSalut indican que el proyecto está aprobado por el consejo de dirección y sigue adelante. Pero está en el aire si entrará o no en vigor el 1 de junio, como estaba previsto. “Lo estamos hablando”, señalan estas fuentes.
El margen temporal permitirá a las partes intentar seguir acercando posturas de cara a la puesta en marcha de la medida. Volverán a verse las caras esta semana, aunque con cierta disparidad en los asuntos que cada una quiere poner sobre la mesa: el CatSalut quiere acotar la negociación exclusivamente al cálculo de las tarifas. Fuentes del sector aseguran que la patronal quiere ir más allá, para seguir insistiendo en que el modelo de no es adecuado.
Frente abierto
De seguir adelante, a la consejería se le abrirá un nuevo frente en el Parlamento de Cataluña. El PSC, que denuncia no haber sido consultado ni informado al respecto, prevé pedir explicaciones por una iniciativa que, según su portavoz en la Comisión de Salud, Nuria Segú, “tiene como único objetivo el ahorro”.
A los socialistas catalanes les preocupa cómo podría repercutir esta fórmula en hospitales de referencia, que además de atender a sus pacientes actúan de “colonia tracción” para otros usuarios. Determinadas medicaciones tienen un mayor peso en los presupuestos de estos centros que en otros. Un cambio como el previsto por el CatSalut podría implicar, para Segú, una “dispersión” de pacientes, con consecuencias añadidas. “Si este sistema que traslada el riesgo a los centros acaba produciendo una diáspora de pacientes tendíamos ciertamente un problema en investigación”, aseguró la portavoz socialista.






































