Europa está en un momento de cambio de sus sistemas sanitarios, y en este cambio pueden y deben jugar un importante papel las empresas farmacéuticas y de tecnología médica. Para ello, sin embargo, deben superar el papel de suministradores y afrontar importantes cambios en sus modelos de negocio, que implicarán conocer la cadena de valor del resto de los agentes, implicarse en ella y asumir riesgos. Así consta en el informe de PricewaterHouse Coopers (PwC) ‘Diez temas candentes de la Sanidad española para 2013’, que este año se presenta con el lema: “Para que la crisis económica no se transforme en una crisis de salud pública”.
La recomendación de la consultora sobre los contratos de riesgo compartido no es nueva y se retrae, al menos, a informes de 2010. En este caso, recuerda las implicaciones que la fórmula del contrato supone implicaciones para todos los agentes implicados. “Los nuevos modelos de contrato por resultados celebrados entre la industria y la Administración permiten alienar los incentivos de la industria con los del sistema de salud. Naturalmente, esto implica que se pongan en valor los resultados en salud, no siempre fácilmente valorables”, refleja.
Este asunto entronca directamente con otro de los temas vivos en el debate sanitario actual: la necesidad de garantizar el acceso de los pacientes a la innovación. Según el informe, la corrección del gasto farmacéutico “se ha hecho sin una interlocución adecuada con el sector farmacéutico y de manera muy rápida, poniendo en peligro la supervivencia de muchas empresas farmacéuticas”.
En este marco, cabe destacar que el acceso a las innovaciones se ha encontrado con un obstáculo: las medidas combinadas desde la Administración Central y de cada una de las comunidades. Según PwC, el sistema sanitario en su conjunto debe considerar como un valor absoluto a preservar “la rápida incorporación de las innovaciones farmacéuticas y tecnológicas que aporten valor, por supuesto tras la correspondiente evaluación”.
Fusiones
No solo de esto depende la supervivencia del sector sanitario industrial, que pasa cada vez más, según los expertos, por la internacionalización y la fusión de empresas. España ya se está transformando en una economía internacionalizada, en la que sus compañías empiezan a tener una presencia estable más allá de nuestras fronteras. De hecho, las exportaciones se dispararon hasta los casi 214.500 millones de euros en un 2011, un 15 por ciento más que el año anterior.
El informe aporta ejemplos de compañías españolas del sector con una fuerte presencia global y que abordaron procesos de internacionalización con éxito, fundamentalmente farmacéuticas y de tecnologías médicas. Para ellas tampoco es nuevo el reto de la concentración, como sí lo será para el segmento hospitalario y provisor.
El resto de los temas candentes del informe van más allá de la industria: tocan aspectos como la prestación de servicios a través de dispositivos móviles; los hospitales de cuidados intermedios; la necesidad de contar con los profesionales; la medicina personalizada o la información sanitaria. No podía faltar una alusión a los ajustes sanitarios. El trabajo cree que hay espacio “para los recortes sin afectar a la calidad del sistema”.
Como ejemplo cita la lucha contra el despilfarro, las desinversiones selectivas o la evitación de pruebas y procedimientos redundantes. Pero añade que los ajustes deben ir acompañados del mensaje de que el recorte no es válido si no está fundamentado sobre las consecuencias que de él se derivan. “No toda reducción del gasto es justificable; no, si las consecuencias a corto, medio o largo plazo no son positivas”, dicen los expertos.






































