A pesar de que el Plan de Pago a Proveedores puesto en marcha por el Gobierno que preside Mariano Rajoy resultó satisfactorio para la industria farmacéutica, su limitación a las facturas anteriores al 31 de diciembre de 2011 está empezando a generar un grave problema ya que se han acumulado la mayor parte de las facturas de 2012. De este modo, la deuda actual a las compañías farmacéuticas y de tecnología, podría superar los 3.500 millones de euros.
La situación, que amenaza con enquistarse, ha puesto a trabajar a las cúpulas de las patronales del sector y están en conversaciones con el secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta, para tratar de destinar al pago de productos farmacéuticos y sanitarios los remanentes que quedaron del primer plan.
De este modo, el presidente de Farmaindustria, Jordi Ramentol, se ha mostrado esperanzado en que se encuentre una solución que pueda saldar “como mínimo en parte” las deudas de 2012. Además, ha pedido al Gobierno que los ahorros que se obtienen en el SNS a través de las medidas de recorte como el copago o las deducciones del 7,5 y 15 por ciento se mantengan en el SNS ya que “no han ido a parar a la Sanidad”, explicó.
Por otro lado, Ramentol ha llamado al sector a reforzar la colaboración con las administraciones para convertirse en socio “estable y de referencia”. De este modo, según explicó, están a la espera de respuesta a una propuesta de creación de un clúster de investigación e industrial para atraer inversiones y afrontar la competencia de países como los asiáticos.






































