La distribución de gama completa, como otros agentes de la cadena del medicamento, tiene dos enemigos que limitan, y lo seguirán haciendo si no se produce un cambio de tendencia, su capacidad inversora y de generación de riqueza. Es decir, su desarrollo. Dos enemigos que, como precisa el estudio ‘Análisis sectorial de la distribución farmacéutica en España’, elaborado por PwC para la patronal Fedifar, tienen nombre y apellidos: la incertidumbre regulatoria y la contención del gasto farmacéutico.
El informe precisa que la regulación vinculada con la contención del gasto ha dejado en los últimos quince años un camino plagado de leyes, reales decretos y reales decretos-ley que han diseñado un entorno regulatorio cambiante, lo que “aporta un elevado grado de incertidumbre a las empresas que desarrollan su actividad en este ámbito”. Así, incide en las medidas adoptadas desde 2010 para reducir el gasto y en otras iniciativas, autonómicas o estatales que “impactan en las variables precio y volumen de medicamentos y productos farmacéuticos a distribuir y dispensar a través de la farmacia”.
Una “vorágine normativa”, tal y como la calificó el vicepresidente de Fedifar, Vicenç Calduch, con la que, según él, deberían acabar las administraciones públicas. “Deberíamos tener una normativa sencilla, clara y consensuada”, precisó.
Por otra parte, el estudio pone de manifiesto los efectos económicos y financieros causados por esa normativa que, según el presidente de la patronal, Antonio Abril, hacen que la distribución “soporte una presión económica muy fuerte”. Algo que se traduce en Ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos, amortización y depreciaciones): el sector experimentó una disminución del 10,5 por ciento entre 2008-2012. Sobre este asunto, resalta un hecho: los gastos operativos del sector tienen un corto recorrido de reducción (margen Ebitda del 0,5 por ciento), además de que “están íntimamente ligados con el estándar de calidad ofrecido a los laboratorios farmacéuticos y a la farmacia”.
En relación con las inversiones ha habido una reducción significativa en los últimos cuatro años. De este modo, si en 2008 ascendieron a 128 millones de euros, entre 2009 y 2012 ‘únicamente’ representaron 79 millones de euros. Un esfuerzo inversor que ha estado centrado en adaptar el modelo de negocio de las empresas a los continuos cambios del entorno: optimizar la eficiencia de los almacenes vía su automatización o desarrollar ampliaciones y construcción de nuevas instalaciones para dotar de mayor capilaridad a la red de distribución.
Se llegó al límite
Por su parte, en la presentación del informe, el director general de Fedifar, Miguel Valdés, destacó que “no caben más recortes para un sector que está en el límite, por lo que el regulador debería mirar a otras partidas de gasto público”. Igualmente, precisó que la distribución, como parte esencial de SNS, “tendría que ser escuchada por el regulador y no causar daños innecesarios”, sobre todo, porque, como añadió, “el modelo de distribución de gama completa es el más eficiente que se puede tener”.






































