alberto cornejo Montecarlo | jueves, 05 de diciembre de 2013 h |

¿En qué se parece un farmacéutico español a uno francés? ¿Y a un italiano? ¿O a un boticario inglés, alemán, checo o danés? La respuesta es igual para todas las comparaciones: todos ellos, con independencia de su nacionalidad, están concienciados en ampliar sus funciones asistenciales con la oferta de nuevos servicios en sus boticas.

La apuesta por este avance profesional, obligado en parte por la crisis económica global que sufren las farmacias comunitarias europeas, no entiende de fronteras en el Viejo Continente, como quedó patente en la recién celebrada convención europea de Alphega Farmacia en Mónaco. Más de un millar de profesionales de media docena de países (con 112 representantes nacionales) se reunieron en este evento para refrendar que la implantación de nuevos servicios en las boticas está al margen de las diferencias entre modelos farmacéuticos. “Europa y sus boticarios necesitan un nuevo modelo de farmacia en el que la oferta de nuevos servicios es un pensamiento común”, indicó Ornella Barra, presidenta de Distribución y Marcas de Alliance Boots.

Por su parte, Caitlin Sorrell, directora europea de Alphega Farmacia, que es una red virtual que agrupa a más de 6.000 farmacéuticos europeos independientes, corroboró en esta convención que los profesionales “tienen que llevar la asistencia sanitaria a otro nivel”. Sobre este particular, basta con atender a los números y, en especial, a las expectativas de futuro para confirmar el protagonismo decadente de la receta. Y es que, según un informe de IMS Health presentado en este foro, la rentabilidad económica de la farmacia europea, también la española, seguirá cayendo varios puntos porcentuales en los próximos años.

Por ello, Alistair Grenfell, presidente de IMS Health para el norte de Europa y África, animó a recuperar ese valor “a través de nuevos servicios, aunque requieran inversiones a corto plazo”. En su opinión, las oficinas de farmacia comunitarias europeas “pueden utilizarse todavía mucho mejor”. ¿En qué aspectos? Grenfell concretó que “los farmacéuticos son los mejores profesionales para liderar programas de gestión de enfermedades como asma, diabetes o RCV”.

“La farmacia debe cambiar, pero, ¿quién va a sufragar ese cambio? Hay que ser realistas: los gobiernos no son la vía para el cobro de servicios”. Ornella Barra, presidenta ejecutiva de la división de Distribución y Marcas de Alliance Boots, no puede ser más clara al respecto. Pero Barra no se resigna y plantea alternativas que podrían hacer ‘viable’ la presencia de nuevos servicios profesionales en las boticas. Y, en este caso, su mirada la dirige a la industria farmacéutica. “Debemos desarrollarlos de la mano de los laboratorios”, planteó en una de sus intervenciones en la Convención europea de Alphega Farmacia celebrada en Montecarlo (Mónaco).

¿Será este guante recogido por la industria? Sí, a tenor de lo que manifestaron diversos representantes de laboratorios que participaron en este foro. Por ejemplo, Carl Dempsey, vicepresidente del área de Desarrollo de Clientes de Johnson & Johnson, se mostró partidario de que la industria “haga todo lo que esté en su mano para facilitar la implantación de servicio”. Por su parte, John Munson, vicepresidente de Cuentas Globales y director del Área de Europa de Mylan, añadió que “también debemos ayudar en su reembolso adecuado”, y recordó que su compañía ya apoya a boticas españolas en servicios para luchar contra la osteoporosis.