Tras la publicación de los Informes de Posicionamiento Terapéuticos (IPT) de Olysio (simeprevir) y Sovaldi (sofosbuvir), calificados por diversos expertos como “ambiguos”, EG ha tenido acceso a la guía terapéutica de la Hepatitis C que el Ministerio de Sanidad ha elaborado para ilustrar a los médicos acerca de la idoneidad en el uso de un medicamento u otro según el cuadro patológico que presente el paciente. “Las recomendaciones del ministerio son realmente preocupantes. Algunas pueden ser asumibles, pero otras incluso si las lleváramos a cabo se pueden calificar directamente de mala práctica clínica”, explica Juan Antonio Pineda, médico de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital de Valme, en Sevilla.
Dentro de las pautas diseñadas, llama la atención la escasa recomendación de uso para Sovaldi, máxime tras la celebrada aprobación que protagonizó la ex ministra Ana Mato en Santiago de Compostela a finales de septiembre. Según las directrices de la guía, Sovaldi solo deberá ser suministrado en pacientes de genotipo 1a con polimorfismo Q80K con fibrosis hepática F4 compensada; en pacientes de genotipo 2 con F4 compensado; en genotipo 3 con F4 compensado; y en pacientes con contraindicación a interferón con riesgo de muerte en los doce meses siguientes. Es decir, en sólo en siete casos de los 27 posibles que contiene la guía elaborada por Sanidad. “Sofosbuvir queda relegado a F4 y esto no tiene mucho sentido; todos los tratamientos por debajo de este grado se remiten a interferón pegilado más ribavirina o con simeprevir”, asevera Pineda.
Mejor suerte ha corrido Olysio en las recomendaciones ministeriales. Si bien tendrá que competir con otros inhibidores de la proteasa aprobados, su uso se recomienda tanto en fases tempranas de la enfermedad como en casi todos los genotipos existentes. Aún así, cabe resaltar la inequidad que puede producirse entre comunidades autónomas según la financiación que destinen a esta patología. “Parece que se van a hacer cosas muy distintas en las comunidades autónomas. En Comunidad Valenciana, por ejemplo, se ha autorizado tratar a los pacientes con simeprevir independientemente de la fibrosis hepática. Parece que en el País Vasco habrá algo parecido. Sin embargo, podemos llegar a una situación de inequidad que ya se vio con telaprevir y boceprevir, pero que puede ser aún más escandaloso”, resalta Pineda.
Tanto Olysio como Sovaldi en combinación, un tándem que los expertos han recomendado en más de una ocasión, sólo podrán ser usados juntos en pacientes de genotipo 1 con riesgo de muerte en los doce meses siguientes. Incluso en esta recomendación, el ministerio añade que también podrá usarse “otras combinaciones sin interferón basadas en criterios de eficiencia”, un matiz económico que podría ser usado para frenar el uso. “Las terapias libres de interferón quedan relegadas a pacientes con F4 y especialmente a pacientes con F4 priorizando aquellos con expectativas de vida cortas, hecho que no tiene mucha razón de ser”, añade Pineda.
Las impresiones que Pineda tiene de la guía terapéutica no están en consonancia con otros expertos, como Miguel Ángel Calleja, jefe del Servicio de Farmacia Hospitalaria del Hospital Virgen de las Nieves, en Granada. “La estrategia del ministerio me ha parecido bastante prudente; es lógico comenzar con los pacientes que más lo necesitan, porque sus procesos están más avanzados y es más grave. Es verdad que me imagino el futuro de la hepatitis C con un tratamiento más precoz, pero el ritmo para llegar a ese futuro debe ser compatible con el nivel presupuestario”, asegura.
Por su parte, la perspectiva que ofrecen los pacientes respecto a la guía es de cautela y recelo. “Es de vital importancia que se cumpla lo que anuncia de ser revisada como mucho cada seis meses, para adecuarla a cada momento”, explica Antonio Bernal, presidente de la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (Fneth). Asimismo, apuntó que “incluir en la actualidad en una guía de tratamientos para curar la hepatitis C la biterapia de interferón con ribavirina es inaceptable, al igual que mantener tratamientos de triple terapia ya superados por simeprevir”.






































