Redacción Londres | viernes, 26 de octubre de 2012 h |

El Consejo General de Farmacéuticos de Reino Unido (GPhC) parece haber llegado a la conclusión de estar desperdiciando la experiencia profesional de los farmacéuticos y, ahora, quiere confiar en sus conocimientos para instruir a los pacientes en el consumo de medicamentos publicitarios. En Reino Unido, a diferencia de España, muchos medicamentos se pueden obtener en superficies distintas a las farmacias, circunstancia que el GPhC quiere controlar.

Tras la última reunión mantenida por este organismo, el consejo acordó que el autoconsumo de ciertos medicamentos no sería una opción a elegir por los pacientes sin que pasase por el consejo del boticario. “Es la profesionalidad de los farmacéuticos y técnicos de farmacia y no reglas o reglamentos lo que proporciona la protección más directa y eficaz para los pacientes.

Así, desde el principio, el consejo de la GPhC ha sido muy claro en su intención de regular de una forma que apoya y capacita a los farmacéuticos y técnicos de farmacia para que demuestren su profesionalidad”, aseguró Bob Nicholls, presidente de la GPhC. Para concienciar a los farmacéuticos británicos de su nueva labor, la GPhC ha asegurado que implementará controles para que aquellos medicamentos que no deben considerarse de autoconsumo estén velados por el consejo del boticario.

“Tenemos el compromiso de trabajar en colaboración con los propietarios de farmacias, los pacientes y las organizaciones públicas y representativas durante la fase de transición, que durará prácticamente un año. Los propietarios de farmacias podrán utilizar la información que se producirá y cualquier información de apoyo elaborada por los organismos de farmacia para ayudar a decidir si están dando los resultados requeridos.”, explicó Duncan Rudkin, director general de la GPhC.

Pero no todas las voces farmacéuticas en el Reino Unido están a favor de que se informe a los pacientes en todos los productos desfinanciados. La Real Sociedad de Farmacéuticos (RPS) ha desafiado con una opinión diametralmente opuesta a la medida que ha propuesto la GPhC. “Los farmacéuticos han trabajado duro para mantener la confianza pública en el sistema actual, lo que significa que los medicamentos como la pseudoefedrina o la codeína, que contienen analgésicos, siguen estando bajo control farmacéuticos”, argumentó Martin Astbury, presidente de la RPS, que teme que este cambio “socave la confianza del público y crear una situación confusa y desconcertante que podría desembocar una dificultad en el acceso a ciertos medicamentos”.