J. Ruiz-Tagle /A. cornejo Santander | viernes, 06 de septiembre de 2013 h |

Muchas líneas han sido escritas sobre las calamidades económicas que la crisis económica ha deparado a la farmacia comunitaria. Algunas otras han versado sobre qué oportunidades y retos en materia sanitaria van a quedar al descubierto tras este cisma financiero. Durante el encuentro ‘Un nuevo horizonte: la atención a la cronicidad desde la farmacia comunitaria’, organizado por el Instituto de Formación Cofares (IFC) y celebrado el 4 y 5 de septiembre en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, el sector y parte de la administración pusieron el foco en el futuro de la oficina de farmacia y su evolución para mantener un papel “fundamental” en el SNS.

El desarrollo de una cartera de servicios complementarios a los tradicionalmente ofertados en estos establecimientos fue la arista común de diversas intervenciones que se acercaron a este reto desde diferentes perspectivas. Juan Ignacio Güenechea, vicepresidente del Grupo Cofares, evidenció que “los servicios, sobre todo los orientados a pacientes crónicos, están muy alejados de las necesidades de los usuarios y del SNS, pero hay que hacer una reflexión sobre el coste de implantación y el precio que después va a acarrear”.

La situación económica y su vertiente más amarga, los impagos, han provocado cierta desmotivación y desánimo entre los farmacéuticos. Sin embargo, la necesidad de ser más útiles dentro del sistema sanitario es un motor que aún ruge con fuerza. La evidencia de una transformación de la pirámide poblacional hacia una sociedad avejentada convierte a la farmacia en un elemento crucial para acometer el reto de mantener la sostenibilidad del SNS. “Para no perderse en el camino hay que focalizar en la necesidad concreta y la facilidad de implantación del servicio”, resumió Yolanda Tellaeche, presidenta del IFC quien además añadió que tienen que decidir “si esos servicios van a ser remunerados y a qué precio, y para ello la formación es la estrella”.

Pero, ¿cómo acometer la inversión necesaria para la formación del profesional y la consecuente implantación del servicio? Guillermo Schwartz, presidente del COF de Tenerife, puso de relieve que el beneficio neto medio de las farmacias ronda los 30.000 euros anuales, una cantidad que “deja poco margen para acometer nuevas inversiones”, explicó. Por ello, y consciente de que una cartera de servicios a crónicos puede ser solución de futuro, solicitó a compañeros y administración conformar un frente común que recupere la salud económica de la farmacia comunitaria. “Por debajo de un precio determinado, el margen comercial debe ser constante; además, aspectos como el SPD o el seguimiento farmacoterapéutico no pueden ser gratis”, afirmó.

Ante la oportunidad de erigirse como el pilar básico de la atención a crónicos se encuentra el reto de sanear las cuentas para realizar la formación necesaria a la implantación de estos servicios complementarios. Juan Iranzo, miembro del Consejo Asesor del Ministerio de Sanidad y presidente del Colegio Oficial de Economistas de Madrid, señaló a la cronicidad y el papel que puede jugar la farmacia en su atención como la clave de futuro del sistema sanitario. “La crisis actual ha menguado los ingresos estatales pero es sólo un problema puntual. La evolución de la pirámide poblacional es el reto al que dar solución y ahí es donde se cuenta con vosotros”, dijo en alusión a los farmacéuticos.

Estrategia de la Cronicidad

Julio Sánchez Fierro, presidente de la Comisión Permanente del Consejo Asesor de Sanidad y director del curso organizado en Santander, quiso dejar a un lado las cuestiones económicas ampliamente abordadas por otros ponentes para centrarse en las sanitarias. En concreto, en ese papel que puede jugar la profesión farmacéutica en la mejora calidad de vida del paciente crónico.

En este sentido, en su intervención se vislumbraron ciertas críticas hacia el Plan Estratégico para el Abordaje de la Cronicidad en el SNS presentado por Sanidad en 2012, ya que en él “el recurso asistencial llamado farmacia comunitaria no aparece ningún lado”. Para Sánchez Fierro, el papel que se otorga a la farmacia en este documento “es muy suave, por no decir otra cosa”. Por ello, quiso dejar un aviso a navegantes: “es absurdo ignorar el papel de la red de farmacias nacionales en la atención a crónicos; los mayores y los crónicos son los que más visitan estos establecimientos”, apostilló.