“Precaución amigo conductor, la senda es peligrosa”, reza el estribillo de una canción utilizada por la Dirección General de Tráfico (DGT) en pasadas campañas de seguridad vial. ¿Solo la senda? También los medicamentos pueden serlo. Y es que, según datos de la DGT, están relacionados con el 5 por ciento de los accidentes de tráfico.
Los farmacéuticos, conscientes de su responsabilidad como mayores expertos en el medicamento y como profesional sanitario más cercano a la población, están demostrando en los últimos años una plena implicación en alertar a los pacientes (conductores en muchos casos) de los riesgos que atañe la relación entre fármacos y carretera. La implicación “de lleno” de la profesión en este asunto comenzó en 2008, cuando miembros del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos se integraron en un grupo de trabajo liderado por la Aemps para revisar más de 13.000 medicamentos comercializados en España y que ha permitido que cerca del 25 por ciento de ellos incluyan un pictograma de advertencia en sus envases con el lema ‘Conducción: ver prospecto’. Precisamente, este listado se amplió el pasado mes de marzo con la inclusión de veintidós nuevos principios activos con potenciales efectos en la conducción (antidiabéticos, antitrombóticos y preparados urológicos, entre otros).
Los colegios provinciales y las sociedades científicas también han intensificado las iniciativas al respecto en los últimos años. Por ejemplo, el COF de Zaragoza puso en marcha en abril una campaña informativa para reducir el 75 por ciento de pacientes que, según esta corporación, desconocen los efectos que puede tener su medicación al conducir (principalmente somnolencias, reducción de reflejos, alteración de percepción de distancias, aturdimiento…).
Más recientemente, coincidiendo con los mayores desplazamientos en verano, la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac) ha editado, en colaboración con la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) y Sociedad Española de Medicina del Trabajo (SEMT) y Faes Farma, el manual de consenso ‘Fármacos y conducción’. En este documento, además de exponer los grupos terapéuticos de mayor riesgo y sus principales efectos, se incluyen recomendaciones para los profesionales sanitarios como sería tener en cuenta a la hora de prescribir —o indicar— aquellos fármacos que afecten a la capacidad de conducir, aconsejar la vía de administración con menores efectos sistémicos o incidir en la prevención en pacientes con edad avanzada. Asimismo, independientemente del tipo de mediación, el manual incide en “desaconsejar conducir en las fases agudas de las patologías hasta que estén controlados los síntomas”.
Sin embargo, no conviene crucificar a los medicamentos en todo lo relacionado con la conducción. Desde Sefac se recuerda que no siempre dicha relación es negativa, ya que “los tratamientos mejoran las patologías y, en algunos casos, la aptitud ante la conducción”.






































