redacción Madrid | viernes, 13 de septiembre de 2013 h |

Uno de los pilares básicos de toda oficina de farmacia es el personal. Por ello, tal y como señalan desde Mediformplus, la compañía líder en el mercado español de consultoría estratégica de marketing y gestión para oficinas de farmacia, un equipo formado, motivado y bien organizado es un requisito fundamental para el desarrollo de un plan estratégico, así como cualquiera de las acciones que se lleven a cabo.

Para lograrlo, cuatro son las prioridades que se deberían poner en marcha para poder contar con el mejor equipo. Por un lado, implantar una dirección por objetivos, a través de la que cada miembro del equipo tenga unas prioridades que desempeñar y tareas a ejecutar. Asimismo, debe realizar una serie de reuniones con el objetivo de conocer las opiniones del equipo y que este perciban lo que el líder piensa y espera de cada uno. Un tercer punto sería la estimulación al personal mediante incentivos, que nunca sean superiores a la rentabilidad obtenida. Por último, ha y que proporcionar una formación continua, tanto en productos y patologías como en aspectos comerciales con el paciente o cliente.

Al mismo tiempo, es necesario tener un ‘Plan de Motivación’ para estimular a los miembros del equipo y que les lleven a esforzarse para alcanzar los objetivos. En concreto, debe valorarse los incentivos y los aspectos cualitativos que logren que exista buen ambiente y retos para mejorar en el trabajo. Para ello, se debe hacer un reparto claro de las funciones de cada miembro del equipo, dejando al personal más preparado la tarea fundamental (y más rentable y diferenciadora) de la farmacia: la dispensación activa.

A la hora de realizar el reparto, se debería llevar a cabo una división de departamentos. En primer lugar, el departamento de ventas, encargado de las estrategias para maximizar las ventas. Sobre este particular, desde Mediformplus indican que las farmacias modernas se basan en la Gestión por Unidad de Negocio, donde se incluye la formación del equipo, la planificación de acciones para cada una de las categorías y la selección del surtido.

En segundo lugar, se debería identificar el departamento de compras, que tiene como objetivo garantizar el margen de beneficios obtenidos con la compra de productos de máxima rotación. Se debe realizar una plantilla de compras para seleccionar a los mejores proveedores con los que negocia por medio de acuerdos win to win. Por último, se tendrían que delimitar el departamento de almacén, que tiene como finalidad aportar la máxima rentabilidad, controlando el stock y la localización adecuada del producto.

Para que la funcionalidad sea la deseada, debe existir una perfecta comunicación entre los departamentos. Así, todos los miembros del equipo deberían saber de todo por si tuvieran que asumir cualquier responsabilidad. Asimismo, destaca que con esta ‘departamentalización’ cada miembro del equipo tendrá unas responsabilidades asignadas, divididas en generales, administrativas y de especialistas.