c. r. Madrid | viernes, 24 de mayo de 2013 h |

El desabastecimiento de medicamentos no responde a una sola causa. Tanto la patronal europea de los farmacéuticos comunitarios como la de farmacia hospitalaria (la PGEU y la EAHP, respectivamente), han llevado a cabo recientemente sendas encuestas que confirman que la ausencia puntual de fármacos en Europa se debe a dos razones fundamentales. Por un lado, problemas relacionados con la fabricación. Por otro, la ausencia de incentivos suficientes como para garantizar el suministro.

Las conclusiones de la encuesta de la PGEU, presentadas en Bruselas por su secretario general, John Chave, indican que todos los encuestados (la PGEU está presente en 32 países) reportaron desabastecimientos, si bien su gravedad varía. Muchos indicaron también que la situación ha empeorado en los últimos 12 meses. Como media, los farmacéuticos comunitarios europeos emplean entre tres y 15 horas al mes en conseguir los fármacos con problemas de suministro.

Según la encuesta de la PGEU, los medicamentos afectados incluyen desde genéricos como el ibuprofeno y el pantoprazol hasta fármacos de marca como el antidepresivo Cymbalta (duloxetina DCI) o el broncodilatador antiasmáticos Symbicort (budesonida-formoterol DCI). De nuevo, en un mercado tan interrelacionado como el europeo, Chave destacó el peligro que subyace bajo algunas decisiones nacionales que afectan al precio de los medicamentos. Como ejemplo citó el sistema de subastas llevado a cabo en Holanda (ver tabla). Desde su primera oleada, el mercado holandés de genéricos bajó un 66 por ciento, debido a una caída media de los precios del 85 por ciento.

Pero hay más factores aparte del difícil dilema al que se enfrentan los gestores nacionales, cuyas medidas pueden influir más o menos en otro gran enemigo del abastecimiento: las exportaciones paralelas. El hecho de que la fuente de muchos principios activos para fabricar medicamentos sean compañías radicadas fuera de la Unión Europea es un problema a tener en cuenta, y no solo por las incertidumbres de sus sistemas político-regulatorios.

En esta ecuación influye hasta la propensión de un determinado país a sufrir un desastre natural. El tsunami de Japón en 2011 ilustra, según la PGEU, cómo un desastre de estas características puede afectar a la cadena de suministro de los medicamentos.

Desde el hospital

Si el problema desde las farmacias comunitarias ha sido evidente, no lo ha sido menos desde la perspectiva del hospital. Los resultados de la encuesta de la EAHP, presentados por su directora de Desarrollo Profesional, Aida Batista, indican que el 98,8 por ciento de los 346 farmacéuticos de hospital consultados en 31 países también han tenido que hacer frente a desabastecimientos en los últimos 12 meses. El problema es semanal en el 63 por ciento de los casos; mensual para el 27 por ciento y aún más ocasional para el 9 restante, y apenas encuentra diferencias entre genéricos y marca.

Por áreas, los medicamentos más afectados son los oncológicos, con un 70,6 por ciento de las respuestas; y los destinados a patología cardiovascular, con un 35, 1. Les siguen los fármacos hematológicos (22 por ciento); medicamentos huérfanos, respiratorios y pediátricos (los tres por encima del 18). En Urología y Patología Renal, los problemas de abastecimiento acumulan un 11,4 y un 9,9 por ciento de las respuestas.