| viernes, 16 de octubre de 2015 h |

Las oficinas de farmacia son el primer punto de contacto con personas que padecen algún tipo de adicción.

Las oficinas de farmacia son el primer punto de contacto con personas que padecen algún tipo de adicción. Por ello, es preciso que el farmacéutico dedique el tiempo necesario para identificar el problema y que además, disponga de las herramientas necesarias para tratar a este tipo de pacientes.

En esta línea, Javier Carbonell, jefe de estudios del Instituto Lidera y director terapéutico de la clínica Síndrome-Adicciones, impartió la conferencia “Cómo reconocer y actuar frente a una persona que presenta una adicción” y ha explicado a EG las claves.

Perfil de las nuevas adicciones

Las nuevas conductas adictivas vienen de la mano del uso de la tecnología, redes sociales, juegos on-line y las nuevas drogas. Cada vez hay más casos de ludopatía, trastornos alimentarios (además de la anorexia o bulimia) como comer compulsivamente, o adicciones al sexo y la pornografía, que cada vez aparecen más unidas.

El perfil de quien tiene una adicción ya no responde a la imagen tradicional, no son ‘yonquis’, atracadores o marginados, sino personas asustadas, es “un tipo de paciente que necesita ayuda y orientación” explica Carbonell. Se trata de casos complejos porque, “las personas que tienen una adicción no suelen reconocerlo, no acuden convencidos, sino que se aproximan a la farmacia por la presión familiar”.

Además, no sólo acuden a la botica aquellas personas que sufren el problema, sino quienes conviven con él. Son muchos los familiares que se aproximan en busca de información, asesoramiento y orientación. De este modo, “el farmacéutico puede solo asesorar o también tomar un papel más participativo” añade el experto, que defiende la farmacia como un lugar idóneo, no sólo para asesorar, sino también para controlar las analíticas, el cumplimiento terapéutico o realizar tests de drogas.

Reconocer y actuar en la farmacia

Hay varios síntomas que avisan de que existe una adicción, como tener las pupilas dilatadas, una actitud inquieta, si el paciente no mira a la cara o solicita fármacos como benzodiacepinas. Ante estas pistas, “el farmacéutico debe detectarlo y orientarlo hacia un tratamiento”, indica Carbonell. Aunque lo más importante es actuar con normalidad, “al adicto hay que tratarle como un no adicto” recomienda.

Sin embargo, el experto ha identificado mucha desinformación al respecto. Por ello, la tendencia es abrir un nuevo camino y “ofrecer una capacitación base para tratar al adicto, comprenderlo más y darle un servicio de atención y asesoramiento adecuado” explica. En esta línea, se organizó el primer curso para farmacéuticos en Valencia, un programa formativo respaldado por la Universidad de Valencia y, que ha despertado un gran interés en la profesión.