El inicio de año siempre es un buen motivo para plantearse nuevos retos: bajar de peso, hacer más deporte, alimentarse más sanamente, dejar vicios, etc y aunque pareciera algo de todos los “eneros”, con los años se va haciendo más clara la necesidad por encontrar un modo de vida más saludable y el compromiso de bienestar no solo en la gente joven sino también en los niños y las personas mayores.
Podemos hablar de un cambio en el concepto salud, que hoy en día ha evolucionado a bienestar, dejando de concebir el cuerpo y su salud como algo aislado o a tratar independientemente para entender que el cuerpo requiere de salud integralmente y que el buen funcionamiento de cada una de las partes conformará un todo.
Las farmacias, tal y como explica Luis de la Fuente, director de Mediformplus, en su estrecha relación con la salud, “forman parte de ésta evolución, dejando de ser un dispensario para convertirse en un referente sanitario para los clientes”. Pero, ¿Cómo ha conseguido cambiar el concepto? Las farmacias más evolucionadas y preocupadas por adaptarse al entorno, dice, han encontrado en el consejo farmacéutico, el camino para una imagen más efectiva.
A día de hoy, el farmacéutico capacitado, debe cumplir el rol de informador, consejero y experto, consiguiendo estas tres virtudes con la formación constante y el conocimiento del producto y a los pacientes que se dirige. “Si el paciente asiste a la farmacia y encuentra la solución a sus necesidades, y esta solución está acompañada del consejo de un experto, se marchará de la botica, con la tranquilidad de haber puesto su salud en buenas manos y con la seguridad de que volverá en una siguiente ocasión”, explica.
En este sentido, el concepto de bienestar debe ser aplicado en todo el contexto de la Farmacia. Hay dos áreas en las que este concepto destaca; por un lado en la superficie de ventas: “para poder trasladar el concepto con efectividad al contexto físico, debemos asegurarnos de que la disposición del producto, la comunicación, los escaparates y las promociones son respaldadas por un buen consejo farmacéutico”, explica.
Por otro lado, destaca el área de producto y servicios. “El producto y su calidad responder automáticamente a la necesidades de salud por parte del paciente, no obstante para dar el paso hacia el concepto de bienestar es necesario un trabajo por parte del farmacéutico quien debe asegurarse que el producto es novedoso y efectivo pero sobre todo debe conocerlo para ser capaz de responder las consultas que el cliente pueda realizarle”, explica De la Fuente.
Es importante, asevera, mencionar que la diferenciación y la especialización estarán respaldadas por un servicio de valor, es decir, aquellos que realmente están preparados y estudiados.
Que la Farmacia sea entendida como un centro de bienestar, sentencia, es responsabilidad del equipo entero y un proceso que requiere de una construcción de marca.






































