Francisco rosa Madrid | viernes, 10 de mayo de 2013 h |

La compra centralizada de medicamentos, así como la de productos sanitarios, tendrá que esperar, y con ella la generación de ahorros que pretendía la Administración. La ausencia de diálogo con la industria ha dado lugar al diseño de unos pliegos que, además de contener alguna irregularidad que será solventada, se distinguían por la ausencia de incentivos a unos proveedores que han visto cómo se aplicaban descuentos a sus productos que en ocasiones superaban el 70 por ciento del PVL. Lo lógico sería que en la reformulación de los pliegos se introdujera algún elemento que sirviera para compensar ese esfuerzo, pero… ¿Hay algún indicio de vaya a ser así?

Por un lado, los suministradores de las epoetinas y anti-TNF que componían los lotes del acuerdo marco para la adquisición de medicamentos han visto incumplida la promesa que hizo el Gobierno, consistente en el diseño, por parte del Ministerio de Hacienda, de un mecanismo para garantizar el pago a las compañías que se adhirieran. Una garantía que no fue introducida, “por falta de tiempo”, en los primeros pliegos y que tampoco parece que vaya a ser incluida en los que prepara el Ingesa para dentro de “unas semanas”. Y esto, pese a que el director de dicho organismo, José Julián Díaz, se esforzó en transmitir la idea contraria durante una jornada en Barcelona.

Lo cierto, con respecto a este asunto, es que ni desde el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ni desde el de Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas se ha podido confirmar a este periódico que esta garantía se vaya a introducir. De hecho, las sospechas de las fuentes cercanas al sector que han sido consultadas apuntan lo contrario.

Otro elemento que podría suponer un cierto estímulo para los proveedores es el de la supresión excepcional del descuento del 7,5 por ciento, establecido por el artículo 9 del RDL 8/2010. Se trata de una reivindicación de la industria que no fue atendida en la primera redacción y que muy probablemente será también obviada en los que salgan próximamente.

Lo más llamativo de todo esto, como apuntaba Raquel Ballesteros, abogada-socia del despacho Bird&Bird, en una jornada sobre central de compras organizada por la Fundación Cefi, es que en los pliegos del último concurso para la adquisición centralizada de vacunas se decidió eximir a los adjudicatarios de dicho descuento, lo cual hizo pensar en un primer momento que el Ingesa optaría por esta opción en los dirigidos a la adquisición de medicamentos. En cambio, el director de este organismo ha descartado esta opción.

Periodo de exclusividad

El único elemento que servía de incentivo para las compañías que se presentaron a la licitación de medicamentos era el de la garantía de exclusividad durante los cuatro años, como máximo, en los que está estipulada la duración de los contratos. En cambio, el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales admitió el recurso de Hospira contra la cláusula 3.2.2. de los pliegos y el Ingesa se verá obligado a eliminar dicha exclusividad para posibilitar la competencia de genéricos y biosimilares.

Ante esta falta de incentivos, y teniendo en cuenta que ni el Ingesa ni Sanidad pueden obligar a los laboratorios a que presenten ofertas, sigue planeando la posibilidad de que queden lotes desiertos. Una posibilidad que ganaría fuerza “si la relación de los laboratorios con la Administración fuera puntual”, aseguran fuentes jurídicas cercanas al sector. Pero esto no es así, y lo más probable es que las compañías acaben pasando por el aro con tal de que no haya represalias.

Para evitar llegar a este tipo situaciones límite sería bueno el diálogo con el sector. Según las fuentes consultadas, de esta forma sería más fácil aunar intereses y tratar de minimizar los perjuicios para todas las partes, de modo que se pueda seguir adelante con este procedimiento que puede ser clave para la generación de ahorros.