En lo que se refiere a la central de compras de medicamentos, según ha podido saber EG, cada uno de los lotes de los concursos que se convocarán serán por principio activo. De este modo se aleja el riesgo que veía la industria de que se pudieran implantar concursos por grupos terapéuticos. Además, el proceso de selección inicial de proveedores será similar al que se pondrá en marcha en el caso de los productos sanitarios, pasando a la fase autonómica hasta cuatro posibles suministradores de cada lote.
Un aspecto que parece que contemplará el pliego de condiciones que se espera sea publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) y Boletín Oficial del Estado (BOE) es la exigencia de reducir precios a quienes resulten adjudicatarios si, durante el plazo de vigencia del acuerdo, dos años, se producen reducciones de precio o aparece un medicamento biosimilar con un precio inferior al de adjudicación. En ese caso, la Administración solicitaría a la compañía una oferta que podría resultar, si no es considerada adecuada, en la rescisión del contrato de suministro.
Por último, el sector espera que la garantía de pago, a través del Ministerio de Hacienda, sea incluida en los pliegos definitivos, algo que podría facilitar que, especialmente en lotes en los que solo hay un medicamento y sus licencias, no quede desierto el concurso.
Como viene siendo habitual desde que comenzó la crisis en España, las medidas de los distintos gobiernos se caracterizan por tener un marcado carácter economicista. Se ha visto en las distintas modificaciones de la regulación en el ámbito farmacéutico y ahora lo viven en sus carnes las compañías de productos sanitarios, que han visto cómo el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) ha diseñado un procedimiento de compra centralizada en el que se ha establecido el precio como criterio principal. Y eso, según han confirmado a EG diversas fuentes del sector, podría suponer la exclusión de la innovación.
Esto no quiere decir que dichos actores estén en desacuerdo con el procedimiento en sí, ya que comparten con el Ministerio de Sanidad la idea de que es preciso buscar eficiencias en el modelo de adquisición y para ello ven óptimo el sistema de la compra centralizada. Lo que no se entiende es que se mire exclusivamente a los costes, cuando lo que está en juego es la calidad de la asistencia que se da al paciente. “Cuando el criterio de valoración que estableces es el precio y además dices que cada empresa solo podrá realizar una única oferta, sin variantes, el mensaje que estás transmitiendo es: quiero, dentro de tu surtido, el producto más barato”, afirma Javier Martín, consejero y director general de Indas y coordinador del grupo de empresas de absorbentes de incontinencia de la patronal Fenin.
La conclusión de Martín está basada en el pliego al que ha tenido acceso EG, y que aún está sujeto a cambios. En este se permite al “órgano de contratación (las comunidades) elegir exclusivamente el precio como criterio de adjudicación”. Para las que prefieran optar por criterios más técnicos, se abre la posibilidad de poner el foco en algunos de ellos, aunque tendrán como máximo un peso del 50 por ciento en la decisión final. A este respecto, es preciso señalar que las condiciones técnicas se han establecido en base a estándares muy básicos, por lo que se hace difícil buscar un hueco a la innovación.
A pesar de ello, el Ingesa ha asegurado a EG que este fenómeno no tendría por qué darse, y aluden a la posibilidad de que las comunidades que lo consideren oportuno adquieran, al margen de la central de compras, “los productos que estimen necesarios para atender las necesidades del paciente”. Una afirmación que, teniendo en cuenta la práctica habitual, no sirve para insuflar optimismo en las compañías afectadas.
Absorbentes y tiras
En el caso de Indas, lo tienen claro. Hay aspectos como el confort del paciente, la seguridad y la dermoprotección que han estado perfectamente cubiertos por la gama de absorbentes incorporados al SNS, pero que ahora tendrán que ser sacrificados en base a las condiciones establecidas. “La verdadera innovación no tiene cabida en estos concursos, por una mera cuestión de costes. Además, muchos de nuestros productos ya han participado en centrales de compras regionales, por lo que ya no podemos rebajar más el precio”, explica Martín.
En este sentido, indica que “lo peor es que esa exclusión repercute negativamente en la capacidad para seguir innovando, que es la única forma de competir a nivel internacional”. Pese a ello, confirma que la empresa a la que representa está obligada a participar, debido que se trata de una compañía que cubre cerca del 50 por ciento de la demanda del SNS.
Además, hay variedades que directamente quedan excluidas de los concursos, como pueden ser los productos rectangulares, algunos tamaños de salvacamas y algunos rangos de absorción que no son los básicos establecidos. Algo similar ocurre con las tiras reactivas. Desde este sector se insiste en la necesidad de alcanzar acuerdos que permitan a la administración lograr importantes ahorros sin que se vean perjudicada la calidad de la prestación.
Precisamente, una de las críticas que realizan a la convocatoria de este concurso es que solo haya un lote de tiras dirigidas al uso por pacientes. A este respecto, lo que reclaman es que se abra una licitación de tiras de funcionalidades básicas al tiempo que se posibilite la convocatoria de una subasta de aparatos que incluyan innovaciones de interés para determinados grupos poblacionales y que, de otro modo, se perderían para el SNS (ver gráfico).
De espaldas a la industria
Al margen de los criterios y demás aspectos técnicos, la industria de los productos sanitarios ha encajado con cierta sorpresa el hecho de que las autoridades, en este caso el Ingesa, no le haya tenido en cuenta para el diseño de los concursos. “Nos resulta muy curioso que en el proceso de generación de la idea y aprobación de los pliegos no se ha contado con la visión empresarial”, se queja Martín.
El responsable del grupo de absorbentes de Fenin ha asegurado a EG que ni siquiera han recibido de manera oficial el pliego y que solo les ha sido mostrado en alguno de los encuentros que han mantenido con el Ingesa. “Desde un punto de vista empresarial esto es desolador, solo nos queda esperar a ver qué quieren hacer, porque han decidido que la patronal no puede trabajar de forma activa en esto”, admite.






































