FRANCISCO ROSA Madrid | viernes, 09 de enero de 2015 h |

Dos años después de la entrada en vigor del RDL 16/2012, que introdujo la obligación (salvo contadas excepciones) de dispensar el genérico en el caso de que este se encuentre al mismo precio que la marca, no parece que ninguno de los dos segmentos implicados, representados por Farmaindustria y Aeseg, estén muy satisfechos con las condiciones que se han creado a raíz de la instauración del nuevo marco normativo.

En el caso de la industria innovadora, se trata, como reconoció Emili Esteve, director técnico de Farmaindustria, de “un asunto que está encima de la mesa en todos los encuentros con la administración”. Así, para la patronal de la industria innovadora, acabar con la discriminación positiva se ha convertido en uno de los objetivos prioritarios, como quedó reflejado en el apartado de asignaturas pendientes que incluyó en su discurso de despedida la presidenta saliente, Elvira Sanz. El argumento que emplean los responsables de Farmaindustria es bastante simple: “La discriminación favorece a un determinado colectivo de compañías, una fórmula que no nos parece apropiada ni justa para gestionar este mercado”.

Aunque lo que para unos no es justo ni apropiado, para otros parece ser de vital importancia, aunque no suponga el escenario ideal. Concretamente, el director general de Aeseg, Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda, apela a la discriminación positiva como la opción menos mala después de la aprobación de un decreto, el RDL 9/2011, que obligaba a las marcas a ponerse a precio de genérico y creaba un marco en el que ambos productos tenían que competir de tú a tú. Una situación que, en opinión de Esteve, estaría más que justificada ahora que la industria de los genéricos “está bien implementada, con crecimientos anuales, y no parece necesitar ningún estímulo adicional”.

Un argumento que no comparte Rodríguez de la Cuerda. Este lo tiene claro: “Si no hubiera discriminación positiva, ¿cuántas recetas se iban a hacer de genérico? Ninguna. Se dispensaría siempre la marca, ya que es la conocida. El genérico tendría una penetración cero, nadie invertiría en genéricos y estos desaparecerían”.

En este sentido, el director general de Aeseg considera que la desaparición de los genéricos (una posibilidad que no contemplan desde Farmaindustria al no existir datos que confirmen que la libre competencia amenaza la existencia de los genéricos), “no sería coherente con esta industria, sería una forma de no reconocer los 14.000 millones en ahorros generados gracias a los genéricos en los últimos 14 años, y además supondría el monopolio de la marca”, lo cual, en última instancia, mermaría la capacidad de ahorro, ya que “las marcas por sí solas no van a bajar el precio voluntariamente”.

La diferenciación en el precio

En todo caso, y llegados a este punto, desde Aeseg reconocen que la discriminación positiva tampoco les satisface. En primer lugar, porque hay comunidades en las que ni siquiera se cumple, dada la “ausencia de mecanismos de control, la relajación de ese control…”. Asimismo, prosigue: “La muestra está que el crecimiento de las prescripciones por principio activo no se corresponden con el aumento del mercado de los genéricos”.

Es por ello que, si se les pregunta a las compañías de genéricos cuál les parece el sistema ideal, responden, sin dudarlo, que este pasa por la “diferenciación del precio entre el genérico y la marca”, que es el modelo que regía hasta que se aprobó el RDL 9/2011, y que es el que se utiliza en la mayoría de los países del entorno que pueden ser tomados como referencia para estas cuestiones. Con esta ‘vuelta al pasado’ no se terminaría de satisfacer completamente a todos, ya que la aspiración máxima de Farmaindustria consiste en la competencia libre de los distintos productos. A pesar de ello, Esteve confirmó que sería una opción en la que las compañías innovadoras se sentirían más cómodas.

La pelota está en el tejado del Ministerio, cuyo objetivo, según Aeseg, es el de situar los niveles de penetración en España (38 por ciento) dentro de la media europea (más del 50 por ciento).