Gasto y pago son dos caras bien distintas de una misma moneda que, vistos a la par, pueden poner de manifiesto una realidad a veces inadvertida. Horas después de que el Ministerio de Sanidad publicara los históricos registros alcanzados con el gasto de receta, el sector farmacéutico y de tecnología sanitaria ofrecía su versión, la otra cara de la moneda, su realidad del gasto farmacéutico, la de la deuda, que dista mucho de ser idílica. A 31 de diciembre de 2012, las facturas pendientes de pago de las comunidades autónomas ascendían a 6.019 millones de euros, de los cuales 3.212 correspondían a medicamentos suministrados a hospitales y el resto a las empresas de tecnología sanitaria.
La buena noticia es que, para ambos sectores, el volumen de la deuda y los plazos medios de pago al cierre de 2012 son la mitad de los que existían un año antes para las empresas farmacéuticas y un 42 por ciento menores para las de tecnología sanitaria. Juntos, ambos sectores rozaban los 12.000 millones de euros: las compañías asociadas a Farmaindustria reclamaban entonces 6.369 millones de euros, las asociadas Fenin, otros 5.230. La mala es que la nueva bolsa de deuda demuestra que los sucesivos mecanismos puestos en marcha desde 2012 para poner al día los pagos con los proveedores sanitarios han demostrado ser herramientas coyunturales, que no han solucionado el problema de fondo: la incapacidad autonómica de hacer frente a los pagos.
A través del Plan de Pago a Proveedores, por ejemplo, las empresas de tecnología sanitaria pudieron cobrar más de 4.130 millones de euros, lo que representa el 92 por ciento del total de la deuda anterior a 31 de diciembre de 2011. Este plan, junto con el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) 2012, han sido los elementos clave en la reducción de la deuda antigua, pero Fenin ve con preocupación cómo se ha vuelto a generar una bolsa de deuda, que arrastra una demora en los pagos de 273 días de media (261 en el caso de las empresas farmacéuticas).
Las promesas del Gobierno tampoco están consiguiendo transmitir al sector la transparencia y confianza que reclama. Según resalta Fenin, “los proyectos del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas en relación al Fondo de Liquidez Autonómica de 2013 y al mecanismo de cobro anunciado todavía presentan muchas incógnitas, ya que se desconoce la cuantía que se destinará al pago a proveedores de los 23.000 millones disponibles y con qué criterios se utilizarán”.
Andalucía y Valencia
De todas las administraciones, tan solo Ingesa y Navarra no pueden considerarse morosas, debido a que, aunque tienen facturas pendientes de pago, ambas se encuentran prácticamente en el plazo legal de pago. Muy lejos de ellas se encuentran la Comunidad Valenciana, Andalucía y Madrid, líderes de la antigua deuda (sobre todo las dos primeras) y principales acaparadoras de la nueva bolsa, tanto en cuantía de las facturas como en el plazo medio de abono de las mismas.
La Comunidad Valenciana es la única que, de momento, supera los 400 días de media, según los datos que aporta Fenin. También lidera la tardanza en pagar a las compañías farmacéuticas, aunque en este caso el plazo medio es menor, de 372 días. El mayor importe adeudado, a finales de 2012, se lo repartían en cambio Andalucía y Madrid. La primera acumula ya facturas por importe de 598,57 millones para las empresas de tecnología sanitaria; Madrid acumula una deuda farmacéutica de casi 600 millones.
La tabla comparativa por comunidades autónomas ofrece otros datos relevantes. Aunque las facturas sin pagar y los plazos de pago se han reducido de media en todo el SNS, esto no ha ocurrido en todas las administraciones. Por ejemplo, la deuda que Cataluña mantiene con el sector de productos sanitarios es hoy un 30,4 por ciento más elevada que hace un año. Al cierre de 2011, estas facturas sin pagar sumaban 198,3 millones, que ahora se han convertido en 258,69 millones. La variación correspondiente al plazo medio de pago también ha sido positiva, y es un 21,9 por ciento mayor
Peor es el caso de Extremadura, cuya deuda con Fenin a finales de 2012 (31,96 millones) era un 89,2 por ciento mayor que la de un año antes (60,47 millones). La variación porcentual de su plazo medio de pago también ha ido a la contra de la media del sistema sobre el cierre de 2011: es ahora un 73,3 por ciento mayor.
La misma tendencia se observa en los datos de Farmaindustria, y de nuevo Extremadura se lleva la peor parte. Su deuda farmacéutica es un 51,19 por ciento mayor que hace un año, y su media de pago es un 41,6 por ciento peor.






































