Como es habitual, algunas oficinas de farmacia han solicitado nuevos horarios de cara al año que viene. En esta ocasión, lo llamativo es que en algunas provincias se ha producido un significativo aumento de las boticas del centro urbano que han solicitado una ampliación horaria, una circunstancia que algunos han denominado el “síndrome de los chinos”. Hay quien achaca este hecho a la crisis, mientras que otros aluden a un efecto contagio entre compañeros. Sea por lo que fuere, esta situación, que se da principalmente en el centro de las grandes ciudades, contrasta con la que se vive en el medio rural, donde la demanda histórica es la racionalización de los turnos de guardia.
Uno de los casos más llamativo es el de Guipúzcoa, que en enero pasará a tener en el centro de San Sebastián diez farmacias abiertas de lunes a viernes de 9 a 22 horas, frente a las siete que había hasta ahora. Pero el aumento más importante se observa en el turno de los sábados, en donde de tres farmacias abiertas a media jornada (de 9 a 14 horas) se pasará a 33. Asimismo, se duplicarán las dos que abrían todo el sábado y tres farmacias trabajarán los domingos y festivos. Como novedad, también en Tolosa cuatro boticas permanecerán abiertas en horario ampliado.
A juicio del presidente de los boticarios guipuzcoanos, Ángel Garay, el “efecto emulación” podría ser la causa principal de estos cambios. “Una farmacia abre y la de al lado también, porque no quiere quedar mal con su clientela o por la razón que sea”, explica Garay, quien, no obstante, reconoce que la crisis también ha podido constituir uno de los motivos en algunas de las solicitudes.
Pero lo sucedido en Guipúzcoa no representa un caso aislado. Algo similar ha ocurrido en Zaragoza, donde de cinco farmacias que pidieron el año pasado la ampliación voluntaria del horario se ha pasado a 22. Para el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza, Juan Carlos Gimeno, esto es “achacable a la crisis”, una opinión que comparte el presidente de los boticarios extremeños, Cecilio Venegas. “La farmacia se tiene que defender con gestión y una parte de la gestión hace referencia al personal y otra parte al horario”, aduce Venegas, que extiende este argumento también a las farmacias del medio rural.
Los farmacéuticos rurales viven una situación radicalmente opuesta y, en su caso, su reivindicación pasa por la racionalización de los turnos de guardias, un servicio que en muchos casos está “sobredimensionado”, según Garay. Por ello, varias comunidades, como La Rioja o Galicia, negocian con sus administraciones la reestructuración de las guardias, mientras que otras ya han dado varios pasos en este sentido como Cataluña.
Por su parte, en Castilla-La Mancha, con el cambio de gobierno autonómico, quedó pendiente de aprobación el nuevo decreto de guardias y horarios, un asunto que los colegios de farmacéuticos pretenden retomar en cuanto puedan. “El impago ha sido el tema único en estos meses, pero es una coyuntura y hay muchos temas que desde los colegios se tienen que estudiar de acuerdo a la administración”, defiende Rosa López-Torres, presidenta de los boticarios castellano-manchegos.
¿Una opción rentable?
Sin embargo, algunos representantes del sector, al echar mano de la calculadora, miran con escepticismo la rentabilidad que puede suponer la solicitud de ampliación de horario. “Igual se produce el efecto contrario”, afirma Gimeno, al advertir que algunas boticas tendrán que incorporar farmacéuticos adjuntos con los costes que ello conlleva. A estos costes laborales, además, habría que añadir los costes fijos que implica abrir las puertas de la farmacia. Lo que cuentan los que han estado en los horarios de 12 y 24 horas, según afirma el presidente de los farmacéuticos andaluces, Manuel Arenas, es que “no les compensa los costes que tienen con lo que facturan durante esas horas”.
Sin embargo los interrogantes no solamente se manifiestan en el terreno económico. Garay también plantea sus dudas sobre las consecuencias que tendrá para la calidad del servicio la aplicación a un establecimiento sanitario como la farmacia de lo que califica como “horarios de chinos”. En su opinión, esta “podría defenderse mejor de la crisis introduciendo otros factores de competencia de índole profesional”. En cualquier caso, recuerda que quienes han solicitado la ampliación horaria ejercen un derecho que les da la legislación.
Algunos municipios catalanes no han acogido con agrado la reestructuración de las guardias de las oficinas de farmacia, ligada al cierre del servicio nocturno de los centros de atención primaria (CAP). Por este motivo, los alcaldes de los ayuntamientos de Breda, Hostalric, Massanes, Riells i Viabrea y Sant Feliu de Buixalleu se reunieron para elaborar un comunicado e instar al Colegio Oficial de Farmacéuticos de Gerona y a la Generalitat a no dejar sin guardias nocturnas de farmacia a la comarca. Desde el Ayuntamiento de Massanes reconocen los difíciles momentos que viven los farmacéuticos que cobran “tarde y mal”, pero aducen la situación en la que se quedan los usuarios ante el cierre nocturno de algunos CAP.
Del mismo modo, en Barcelona, mientras unos municipios acogen este proceso sin ninguna incidencia, en “otros se resisten a que se reduzca el servicio farmacéutico de urgencia, igual que se resisten a que se reduzca el servicio médico”, reconocen desde el COF barcelonés. En este sentido, algunos alcaldes les han comunicado que no dan por definitivo el cambio y que emprenderán acciones al nivel que crean oportuno para recuperar tanto el servicio médico como el farmacéutico.
La secretaria del colegio de farmacéutico de Barcelona, María Calvo, recuerda que las estadísticas han demostrado que las dispensaciones urgentes durante este servicio “son mínimas”, por lo que apela a la responsabilidad de todos para que se racionalicen los recursos. “Si hubiera una gran demanda del servicio, nosotros seríamos los primeros que no se nos ocurriría pedir que se racionalizara”, añade Calvo, que defiende que “no se puede confundir la comodidad con la urgencia”.






































