Si algo motivó a la nueva presidenta andaluza, Susana Díaz, a la hora de diseñar su equipo de gobierno fue la decisión de alejar de una vez por todas el fantasma de los ERE de los cargos de responsabilidad en la Junta. El objetivo de transmitir una imagen impoluta y fuera de sospecha alcanzó su máximo exponente en la mujer encargada de recoger el testigo de María Jesús Montero.
La hasta ahora delegada del Gobierno en Granada, María José Sánchez, llega con un currículum limpio como los chorros del oro y de marcado cariz ‘humano’. El nuevo nombre de la consejería parece hecho a su medida: ya no es Salud y Bienestar Social, sino Igualdad, Salud y Políticas Sociales, tres tópicos que se repiten en el blog “El reto de las Políticas Sociales” que escribe desde 2009 y que define sus prioridades: “Las personas con discapacidad, los mayores, la inmigración, nuestros emigrantes que retornan, todas aquellas políticas que van dirigidas a eliminar los obstáculos que dificultan la igualdad de oportunidades y luchan por superar la exclusión social”.
Toda la vida laboral de esta psicóloga diplomada en Trabajo Social y Gerontología ha girado en torno a las políticas sociales, una dedicación que le ha valido el Premio Nacional del Trabajo Social 2011, el Diploma de Honor y la Insignia de Oro de Trabajo Social y el premio CAMF de Oro de la Confederación Andaluza de Disminuidos Físicos.
A nivel mediático, Sánchez es lo más parecido a ‘la voz de los invisibles’. Llega por tanto a la consejería con un excelente background a la hora de abordar uno de los retos del SNS: el sistema socio-sanitario. Ahora bien, la pregunta es si su llegada supondrá también una relajación de las políticas sanitarias, concretamente farmacéuticas, de su predecesora, que no solo ha ejercido labores de gestión en Andalucía, sino también de oposición a las políticas de Ana Mato.
De momento, el 1 de marzo de 2012 anotó en su blog: “La Junta de Andalucía planteó una fórmula que permite un ahorro considerable en Farmacia, la subasta de medicamentos, que evitaría tener que implantar el copago. A pesar de ello, el gobierno del PP ha impuesto el copago y ha boicoteado la subasta de medicamentos en Andalucía”.
Pero en el debate sobre si habrá continuidad o renovación en las políticas sanitarias andaluzas no hay que perder de vista la sombra de Montero, otra figura en alza en la remodelación del gabinete, que desde su nuevo puesto en Hacienda tendrá que vigilar el camino que todas las consejerías, también la de Salud, tienen que recorrer: el que lleva al cumplimiento del objetivo de déficit.






































