Como agentes de salud, los farmacéuticos son ‘enémigos’ del tabaco. Su objetivo debe ser ayudar al abandono del hábito de fumar. En ningún caso convertirse en ‘aliado’ para la promoción y venta de cualquier producto nocivo relacionado con ello, como así sería el papel que le atribuye el borrador de Real Decreto de Fabricación y Distribución del Tabaco y Productos Relacionados, en cuanto que señala a la oficina de farmacia como “establecimiento autorizado” para la venta de cigarrillos electrónicos (junto a los estancos, tiendas especializadas y parafarmacias).
Dado que los —aún escasos— estudios científicos sobre este producto revelan que es nocivo e inefectivo en el abandono del hábito de fumar, la farmacia lo tiene claro: a día de hoy, nada quiere saber del ‘e-cigarro’. Por ello, la petición es clara: ‘salir’ de este proyecto de real decreto.
Sobre este aspecto, el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos está trabajando con los colegios provinciales en la elaboración de un informe de alegaciones al proyecto que remitirá a la Dirección General de Salud Pública, departamento ministerial que tramita la norma. Segun manifiestan fuentes colegiales a EG, las boticas son establecimientos sanitarios y, por ende, “no parece lo más adecuado que un producto nocivo y tóxico para la salud esté en las farmacias, porque no estamos hablando de un medicamento o un producto para deshabituación tabáquica”, precisan.
Más en concreto, estas mismas fuentes colegiales recuerdan que el cigarrillo electrónico es “un producto de consumo que contienen sustancias tóxicas y nocivas, por lo que se estima que su futura venta en farmacias podría generar “confusión” en los ciudadanos “y aportaría una falsa visión de saludable a productos nocivos para la salud”.
El posicionamiento parece claro en el seno de esta corporación: la única relación de la farmacia con el tabaco y productos relacionados con él es la puesta en marcha de campañas y acciones sanitarias que promuevan el abandono de este ámbito. En ningún caso fomentar el consumo con la venta de este tipo de productos.
Pedir “disculpas”
Dentro de la postura común de rechazo a la venta de cigarrillos electrónicos que viene mostrando la profesión farmacéutica desde que se publicó este borrador de RD del Tabaco el pasado mes de julio, surgen posicionamientos más duros. Este es el caso, por ejemplo, del presidente de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria, Jesús C. Gómez, muy crítico con esta inclusión de la botica como establecimiento autorizado para la venta. “Una decisión que se mueve entre la vergüenza y la chapuza”, lo califica Gómez. Sin rodeos.
El presidente de esta sociedad científica —que como titular de oficina de farmacia presta servicios de cesación tabáquica— confía en que el resto de sus compañeros de profesión “se nieguen a vender este tipo de productos”. Asimismo, cree que “alguien debería pedir disculpas” por la simple mención a la farmacia comunitaria en una normativa tan alejada de su razón de ser.






































