El Global Madrid | viernes, 03 de octubre de 2014 h |

“La oficina de farmacia es completamente diferente a cualquier otro sector”. Es habitual escuchar esta frase en boca de los profesionales farmacéuticos a la hora de defender sus particularidades frente a las intenciones de meter a este sector en el mismo ‘saco’ de las leyes de mercado y la libre competencia por el que se rigen otros sectores de índole puramente comercial y no sanitario. Pero esta premisa ya no solo justificada por lo sanitario. En lo económico también la oficina de farmacia es “completamente distinta a cualquier otro sector”.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) lo corrobora. Según los datos que maneja este organismo, de los que se hace eco el último Observatorio del Medicamento de la patronal farmacéutica nacional FEFE, las boticas nacionales han vivido ‘al margen’ de la contracción experimentada por el conjunto de la economía española en los últimos cinco años. Conviene concretar. No es una ‘independencia’ para bien, sino todo lo contrario: son las farmacias las que se han visto más golpeadas por las crisis en comparación con la merma sufrida por el resto de sectores económicos, hasta el punto de que los titulares de estos establecimientos ‘firmarían’ para ellos los resultados cosechados por otras actividades económicas (por negativos que estos sean, que lo son).

Dentro de lo malo, lo peor

En concreto, mientras que la economía nacional se contrajo en su conjunto un 6 por ciento desde 2009, mientras que el sector minorista de medicamentos lo hizo un 20 por ciento en el último lustro. La comparativa es más gravosa respecto a los pocos sectores con tendencia alcista en este periodo, como el de la energía, que, lejos de aminorar, ha visto aumentado su volumen de negocio un 10 por ciento en el periodo 2009-2013. También otros sectores como el de la industria manufacturera obtuvieron resultados negativos en los últimos años, pero no de forma tan gravosa como le ha ocurrido a la farmacia (ver tabla).

Desde el Observatorio del Medicamento de FEFE se estima que la caída del 20 por ciento del volumen de negocio de las farmacias nacionales es consecuencia directa de la reducción de la facturación al Sistema Nacional de Salud por parte de estos establecimientos, que a su vez vendría motivada por el descenso de precios y de las aportaciones de los usuarios, así como por los descuentos al sector. En este sentido, la empresarial estatal avisa que la disminución de la factura pública “está desincentivando la tradicional actividad asistencial realizada por las farmacias”, lo cual pide sea “tenido en cuenta por los responsables nacionales y autonómicos de las políticas de salud pública”.