La Generalitat de Cataluña no pudo pagar en febrero la factura que tenía pactada con los farmacéuticos, con lo que el abono de los 94,7 millones de euros de los fármacos dispensados en noviembre por las boticas de esta comunidad, que deberían haber sido abonados el día 5 de febrero, se volverá a retrasar. Una situación que no es nueva para la farmacia catalana, a pesar de que desde hacía tres meses cobraban con una ‘estabilidad’ que hacía que los pagos se realicen con un retraso de 53 días (ahora hasta cuatro meses desde que dispensan un medicamento). Una situación que provocó que el 25 de noviembre de 2012 se produjese el primer cierre total de farmacias catalanas de la historia.
El anuncio por parte del Servicio Catalán de Salud (CatSalut) de que este mes no era viable pagar la factura de noviembre, que junto con las de diciembre y enero elevan la deuda de la Generalitat con las oficinas de farmacia a 302,7 millones, ha dejado a las farmacias en una situación muy complicada. En este sentido, desde el Consejo de Colegios de Farmacéuticos Catalanes se advirtió de que el suministro de medicamentos en esta comunidad “está en peligro”.
A este respecto, los boticarios de esta comunidad mostraron su “perplejidad, la indignación y pérdida de confianza que genera el hecho de haber pasado en nuestras conversaciones con el CatSalut de la recuperación de los atrasos de 2012 a la comunicación de este impago”. Y es que, los representantes de los farmacéuticos catalanes tenían el compromiso de la Generalitat para que en dos o tres meses se recuperase una de las mensualidades que se les adeudan y, así, quedarse con un retraso de 30 días.
¿Otra huelga?
La situación “difícil e insostenible” que denuncian los farmacéuticos por causa de los impagos amenaza con derivar en un nuevo cierre patronal, sobre todo si el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) de 2013 no llega a tiempo para solucionar los problemas de las arcas públicas de la Generalitat. Un cierre sobre el que se pronunciarán las asambleas el 5 de marzo. ¿Qué es lo que piden los farmacéuticos? Que se establezca un calendario real de pagos que comprometa al gobierno regional a ponerse al día en los pagos.
Así se trasladó por parte de los farmacéuticos la semana pasada a los representantes de la dirección general del CatSalut y de Política Financiera, al tiempo que expresaron la necesidad de que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, “conozca de primera mano esta nueva problemática que estamos sufriendo las farmacias”.
Sobre este particular, desde la patronal catalana de oficinas de farmacia, Fefac, se mostró el malestar reinante entre el colectivo por la nueva demora en el pago anunciada por el Catsalut, ya que, tal y como denuncian, “los farmacéuticos tendrán que asumir la financiación de los medicamentos consumidos por la población durante cuatro meses”. Fefac indica que las farmacias son pequeñas empresas, con una media de 2,5 trabajadores, que arrastran una situación financiera complicada, por lo que “no tienen capacidad económica para adelantar a la administración la medicación que consume toda la población catalana durante dos meses”.
La culpa es…
En medio de esta situación parece vislumbrarse algo más que el impago a los farmacéuticos. Al menos eso se desprende de las palabras del consejero catalán de Salud, Boi Ruiz, que señaló al Estado como el responsable del impago al, según él, no depender de la caja catalana y a que el crédito del FLA no fue “lo suficientemente amplio”.
A este respecto, Ruiz, que alabó el papel de las boticas, anunció que hacían “todos los esfuerzos para que cobren las farmacias y otros proveedores lo antes posible”.






































