Distintos decisores, tanto a nivel estatal como autonómico, mandaron un mensaje unánime a la industria la semana pasada en Santander: quieren una innovación que conlleve una bajada de precios en los nuevos fármacos que desarrollen. “La industria tiene que tener un papel principal en la racionalización del gasto farmacéutico”, señaló Encarnación Cruz, subdirectora general de Farmacia de la Comunidad de Madrid. “Tenemos que huir de la espiral de precios en la que estamos”, precisó, al tiempo que explicó que “bajar de precio con una innovación en el desarrollo y producción del fármaco es innovar”.
Desde la Agencia Española del Medicamento (Aemps), César Hernández, jefe del Departamento de Medicamentos de Uso Humano, señaló que cualquier medicamento que busque entrar en la cartera del Sistema Nacional de Salud “tiene que aumentar significativamente los resultados en salud”. De igual modo, en representación de la dirección de Farmacia del Departamento de Sanidad del País Vasco, Ainara Echeto, aseguró que “será el valor terapéutico que demuestre el fármaco innovador lo que defina su posibilidad de financiación y posterior precio”.
Ante las demandas de innovaciones que bajen precios que a su vez impliquen una novedad terapéutica que aumente los resultados en salud, Julio Sánchez Fierro, vicepresidente del Consejo Asesor de Sanidad, explicó que “la sostenibilidad del sistema no es un concepto que deba ceñirse solo al ahorro”. En este sentido, el jurista explicó que no sería sostenible un sistema anclado en el pasado y que no resolviese los problemas actuales de la sociedad. “La innovación es imprescindible y hay que saber encajarla con la sostenibilidad, concluyó.
Por último, Cristina Avendaño, presidenta de la Sociedad Española de Farmacología Clínica (SEFC), que el debate suscitado responde a la coyuntura económica. “Los análisis de gasto son cortoplacistas y no tienen proyección de futuro”, aseveró.






































