| viernes, 20 de febrero de 2015 h |

¿Qué puede y debe hacer el farmacéutico comunitario a nivel nutricional? ¿Hasta dónde debe intervenir? El artículo 39 de la Ley 17/2011 de Seguridad Alimentaria y Nutrición ofrece una respuesta muy básica a estos interrogantes: “todo el personal de las oficinas de farmacia debe ofrecer a los pacientes una información sencilla sobre hábitos alimentarios y de actividad física”.

La evolución formativa y capacitación del farmacéutico comunitario, así como la capilaridad de la red nacional de boticas, ha dejado obsoleta esta función. En la actualidad son múltiples las funciones que puede realizar en este campo, estén o no mencionadas en una ley. Entre otras, “prevención de la desnutrición (especialmente en colectivos vulnerables, como ancianos), cribaje y derivación, asesoramiento y seguimiento del paciente en riesgo de nutrición”, enumeró Rosa Llull, miembro del Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac), así como vicepresidenta de su delegación en Baleares, durante su intervención en las XIX Jornadas Internacionales de Nutrición Práctica celebradas en Madrid.

A todas ellas se debe añadir otra: la investigación. “La farmacia comunitaria es una red idónea para la investigación en nutrición clínica”, aseveró en estas mismas jornadas Adela Martín, coordinadora de la Comisión de Investigación de esta sociedad científica. Para esta profesional, la implicación del boticario en este campo no tiene debate posible ya que “la promoción de la salud, el asesoramiento en hábitos dietéticos y la investigación forman parte del código de actuación del farmacéutico, y todos ellos son aspectos ligados a la nutrición”.

Trabajar “dentro y fuera”

La coordinadora de la Comisión de Investigación de Sefac y también miembro de su grupo de Nutrición recuerda que las intervenciones en esta área no deben limitarse dentro de las cuatro paredes de la botica, sino también trabajar “de puertas hacia fuera”. Eso es precisamente lo que hizo su sociedad a través del estudio Mepafac, por el cual más de 12.000 adolescentes fuera del ámbito de la farmacia recibieron asesoramiento en hábitos de vida cardiosaludables y, por ende, también alimentarios.

Una de los objetivos de estudios de este tipo es, según destacó Martín, “registrar y disponer del mayor número de datos posibles”. Los datos del estudio d’Nut (detección y seguimiento de desnutrición en ancianos) promovido por Sefac y presentado en estas jornadas revelan que un 12,2 por ciento de pacientes en edad avanzada presentan “riesgo de desnutrición”. Un riesgo que es mayor si dicho paciente sufre patologías como demencia o depresión.

Este estudio en el que han participado 44 farmacéuticos de Islas Baleares y por el cual se han encuestado a 395 pacientes revela que un 66 por ciento de los participantes que creían no tener problemas de nutrición, “sí los tenían”, indicó Vicent Baixauli, director del proyecto. Solo la mitad de los ancianos participantes (48 por ciento) cumplían con las recomendaciones de ingestas diarias proteicas y de líquidos.

Por datos así se revela todavía más importante la intervención y asesoramiento dietético por parte del farmacéutico comunitario. Otras conclusiones del estudio lo confirman: en el 42 por ciento de los casos observados en el proyecto ‘d’Nut’ en los que hubo asesoramiento y seguimiento por parte del boticario mejoró el estado nutricional del paciente. No obstante, también hay conclusiones menos positivas, en especial respecto a la colaboración interdisciplinar. En un 56 por ciento de los casos en los que el farmacéutico detectó malnutrición y derivó al paciente al médico (acompañado de una carta informativa para el facultativo), no hubo respuesta desde la consulta.

Más allá de estos ‘puntos negros’ que mejorar, la intervención nutricional del farmacéutico no solo es ventajosa para el paciente y, en consecuencia, el sistema sanitario. También para los propios boticarios, que tienen ante sí un posible servicio profesional a implantar en sus establecimientos (este servicio consiguió mejorar la percepción que tenían del farmacéutico en un 30 por ciento de los participantes y un 71 por ciento de los farmacéuticos lo consideraron “útil y susceptible” de ser implantado). “Si queremos una atención farmacéutica eficiente, debemos hacer intervención nutricional”, recalcó Jesús Gómez, presidente de Sefac.