redacción Madrid | viernes, 18 de octubre de 2013 h |

En la comparativa internacional, la teoría dice que el modelo español de farmacia es uno de los que más facilitan el acceso a sus servicios farmacéuticos y al medicamento. No obstante, la práctica pone algún pero a esa ‘perfecta’ accesibilidad. Al menos, si los beneficiarios de dicha accesibilidad son pacientes con algún tipo de discapacidad.

Por fortuna, la farmacia, en colaboración con la Administración, se ha puesto manos a la obra para acercar la teoría a la práctica y romper así ciertas ‘barreras’ en beneficio de estos colectivos. Y lo ha hecho por partida doble, ya que la semana pasada se presentaron simultáneamente dos proyectos que redundarán en ese objetivo. Los dos se dieron a conocer el 14 de octubre, lo que puede hacer que esta fecha se recuerde como un “antes y después” en la acceso de toda la población española en igualdad de condiciones a la red de boticas y a los medicamentos que en ella se dispensan.

Por una parte, en un acto celebrado en Madrid, se presentó la Guía de Farmacias Accesibles, un proyecto fruto de la colaboración entre la Fundación ONCE, el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) y Sanofi. La bola ‘extra’ se produjo cuando la ministra de Sanidad, Ana Mato, aprovechó su presencia en este acto para anunciar que desde su ministerio se pondrá próximamente en marcha el proyecto ‘Medicamento Accesible’, que tiene por objetivo el desarrollo de prospectos electrónicos que faciliten la información a discapacitados visuales.

Boticas más accesibles

La guía, Farmacias accesibles para todos, pretende favorecer el acceso a estos establecimientos por parte de personas con discapacidad, y ayudar paralelamente a los farmacéuticos titulares a profundizar en el concepto de accesibilidad en su botica. Así, es una herramienta que recoge las medidas necesarias para hacerlas accesibles tanto desde el punto de vista de la accesibilidad al medio físico como del tecnológico. Por ejemplo, incluye recomendaciones al respecto desde el propio acceso a la farmacia, pasando por las características del mobiliario y señalización interior, hasta la atención directa con este tipo de usuarios.

En su presentación, Mato recalcó que eliminar las barreras es un objetivo básico para lograr la igualdad de oportunidades. “Un diseño sin barreras arquitectónicas nos beneficia a todos”, aseveró. Por ello, opinó que esta guía “rompe más barreras, hasta que no quede ninguna”. Por su parte, la presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, Carmen Peña, recordó que este manual da respuesta a las necesidades específicas de usuarios de la farmacia con discapacidades físicas o psíquicas, “pero no solo cuando se procede a adaptar el establecimiento sanitario, sino en la propia labor asistencial”.

Asimismo, en opinión del presidente y director general de Sanofi, Marc Antoine Lucchini, esta guía es “un buen ejemplo de cómo respondemos a nuestro compromiso con la sociedad: poniendo tanto nuestro esfuerzo como nuestra experiencia y conocimientos en el campo de la salud al servicio de los ciudadanos”.

Un complemento al braille

“Este proyecto tendrá un impacto tan alto como lo tuvo en su momento la introducción del etiquetado en braille de los medicamentos”. Así de positiva se mostró la ministra de Sanidad al valorar los beneficios de la iniciativa ‘Medicamentos accesibles’.

Posteriormente, Mato concretó que tiene por objetivo “mejorar aún más el acceso a la información que proporcionan los envases de los medicamentos ayudándonos en el uso de nuevos desarrollos tecnológicos”. Por ello, al amparo de esta iniciativa, de la que por el momento se desconocen plazos y procedimientos, se potenciará la elaboración de prospectos electrónicos para facilitar a las personas con discapacidad el acceso a la información que contienen.

Cabe recordar que, si bien la iniciativa emana del Ministerio de Sanidad, no es la primera vez que se pone sobre la mesa la necesidad de facilitar a las personas con discapacidad visual el acceso permanente (mas allá de las indicaciones que les pueda ofrecer el boticario en el momento de la dispensación) a las características de su medicación, la forma correcta de administración, interacciones con otros fármacos, posología, etc. Unas reclamaciones que, en los últimos años, se han lanzado desde el propio entorno de estos pacientes (como las realizadas al respecto por el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad) hasta desde el propio Congreso de los Diputados.

A este respecto, fue su Comisión de Discapacidad la que, en febrero de 2013, instó al Gobierno español a “impulsar medidas que faciliten el acceso a la información de los prospectos” y consideraba “un error” que la legislación española apenas reflejase una obligación al respecto: la rotulación en braille de los envases. Ahora, con el inicio de este proyecto, Sanidad recoge el guante que permitirá atender la verdadera obligación que se debe tener con este colectivo: darles el mismo trato que al resto de pacientes.