La epidemia del ébola, que acabó con la vida de los misioneros españoles Miguel Pajares y Manuel García, ha finiquitado la presencia de Javier Rodríguez como consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Sus polémicas y reiteradas declaraciones sobre el contagio por ébola de la auxiliar de enfermería Teresa Romero han provocado que el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, haya decidido solicitar su dimisión, algo que este licenciado y doctorado en Medicina y Cirugía, especialista en Medicina Interna y Nefrología, acató como si de un militar se tratase para dar paso al frente de la consejería al hasta ahora viceconsejero de Asistencia Sanitaria, Javier Maldonado.
De esta forma, Rodríguez, que llevaba como consejero de Sanidad desde el 27 de enero de 2014, tras sustituir a Javier Fernández-Lasquetty, una vez que este fracasase en su intento de privatizar seis hospitales públicos madrileños y decidiese marcharse, volverá a desempeñar su labor profesional como jefe de servicio de la Unidad de Hipertensión del Hospital General Universitario Gregorio Marañón.
El consejero destituido, que fue vicedecano en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, donde también es catedrático de Patología General, es todo un ‘clásico’ dentro del Partido Popular madrileño y en él ha desempeñado distintos cargos, desde la presidencia del mismo en Las Rozas, donde fue concejal entre 1983 y 1998, hasta ser diputado de la Asamblea de Madrid, acta que ha revalidado desde 1987. Asimismo, es miembro de la Junta del Partido en Madrid, de las Comisiones Regional y Nacional del Partido Popular.
Sin embargo, todo ello no ha impedido que durante los últimos dos meses el ya ex consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid haya recibido muchas críticas, incluso desde su propio partido, por sus declaraciones responsabilizando a Romero del contagio cuando atendía en el del Hospital Carlos III al misionero García. Unas declaraciones por las que pidió disculpas por escrito, algo que no impidió ser demandado por Romero por la vulneración de su derecho al honor.
Sin embargo, el 3 de diciembre volvió a la carga al ser preguntado a las puertas del II Congreso de Autocuidado. “Tengo que felicitarla porque no se ha muerto y porque haya tenido un final feliz”, dijo. Unas palabras que, dos días después de que España, siguiendo los criterios de OMS, quedase oficialmente libre de ébola al cumplirse 42 días desde el segundo negativo de la auxiliar de enfermería, han finalizado con su presencia en la calle Aduana 29.






































