Francisco rosa Madrid | viernes, 22 de febrero de 2013 h |

Aunque algunos agentes del sector predecían que la ley del mercado iba a ser suficiente para evitar una subida en los precios de los medicamentos desfinanciados, lo cierto es que la teoría, al menos esta vez, no se ha cumplido. Las empresas han optado por compensar la pérdida de demanda con un aumento del coste que tendrán que asumir los pacientes que adquieran estos productos y esa, según Gabriel Morelli, director general de IMS Health, no es la estrategia adecuada. “Sospechamos que las compañías no están optando por la opción más conveniente. Nosotros recomendamos lo contrario, es decir, bajar los precios para poder recuperar esa pérdida de volumen”, señaló.

Para respaldar esta tesis, desde la consultora hicieron referencia a los datos de ventas registrados por varios de los medicamentos que han sido excluidos de la financiación. “Los productos más baratos han caído menos que los más caros. Un buen ejemplo lo encontramos en Omacor, un producto de coste alto para el paciente que ha perdido el 80 por ciento de sus ventas desde la desfinanciación”, explicó Concha Almarza, directora de Operaciones de IMS.

Otro de los datos de interés que revelaron los representantes de la consultora tiene que ver con el nivel de afectación de la medida para las diferentes compañías. Las cifras que manejan indican que Novartis tiene más del 10 por ciento de las ventas de productos impactados por la desfinanciación. Le siguen Ferrer, con casi un 9 por ciento, y Almirall, con cerca de un 8 por ciento. Aunque estos datos son relativos, ya que el impacto real en las cuentas de estas compañías no supera en ningún caso el 9 por ciento. La peor parte, en cambio, se la llevan empresas como Allergan, ya que el 29 por ciento de sus ventas pertenece a productos desfinanciados.

Posible segunda fase

Además de analizar la situación actual, Morelli se aventuró a predecir una nueva desfinanciación a corto o medio plazo, ya que, como dijo, “la experiencia nos dice que siempre que se pone en marcha una medida de este tipo suele repetirse”. Al tiempo, añadió que era, “más que nada, porque los gobiernos siempre ganan con su implementación”.

Por este motivo, y en el caso de que las compañías prefieran eludir un nuevo delisting, Morelli hizo mención a algunas prácticas que están teniendo lugar en otros países. En este sentido, hizo hincapié en la situación que se ha vivido en Italia, país en el que planeaba también un medicamentazo, que fue abortado gracias que los laboratorios movieron ficha y propusieron a la administración italiana la reducción unilateral de los precios de dichos medicamentos.

Pero los motivos que dio el director general de IMS para tratar de eludir una segunda fase no solo tienen que ver con su impacto en la industria, que en ocasiones perciben esta medida como una vía de escape a la presión sobre los precios, sino sobre los pacientes, que ven como el medicamento que necesitan queda fuera del reembolso.